Urban Sketchers Gran Canaria – Encuentro en la playa de las Canteras

El pasado martes 20 nos reunimos en la Playa de Las Canteras, junto al Auditorio Alfredo Kraus, diez dibujantes. No solemos reunirnos en este mes de agosto, pero la visita de tres dibujantes de fuera, Pedro, de Barcelona, José Manuel de Málaga y Yeray, de Madrid (que al final no pudo asistir) nos animaron a ello. Y el encuentro, como otros, fue especial e inolvidable.

El sitio para quedar fue ante el Auditorio, y mi idea era caminar desde allí hasta la estatua del Atlante, en el Rincón y volver, captando las vistas de la ciudad de Las Palmas desde el paseo. Un “sketchwalk”, como bien dijeron algunos, pues hay más o menos una media hora hasta el mirador del Atlante y otro tanto de vuelta.

Para dar tiempo y decidir si emprender la caminata, decidimos hacer nuestro primer dibujo junto al Auditorio. Cada uno buscó un lugar. Yo, que he dibujado muchas veces Las Canteras, subí donde está la pasarela del Auditorio, donde suelen sacarse fotografías los turistas. Desde allí veía a algunos de mis compañeros dibujantes junto al paseo y la concurrida playa de las Canteras:

Pero lo que yo quería dibujar desde allí era el perfil cambiante de la ciudad, eso que llaman “skyline”, y que en Las Palmas de Gran Canaria lo determina su vista desde la playa de las Canteras, con el perfil de la Isleta y los edificios altos que asoman tras los edificios aterrazados de primera línea de la playa.

El “Skyline” de Las Palmas ha estado además estos días teñido de color y movimiento, no sólo por las habituales nubes y eventuales pájaros, sino por el ruidoso y colorido vuelo de los hidroaviones que ayudaban a apagar el incendio forestal de Gran Canaria:

Reunidos de nuevo a los pies del Auditorio nos tomamos la foto que encabeza este artículo y fotografiamos también nuestros cuadernos:

Y decidimos caminar hasta el mirador del Atlante. A mí me gustan esos paseos, dan pie a la conversación, ampliándole la visión, y en este caso, nos alejaban de la ciudad y nos acercaban al acantilado del Rincón, que muestra la historia geológica de las islas y a las peñas bajo el Atlante, que nos muestran la fuerza del mar y aquella estatua me recuerda aquella época que llamamos “transición democrática”, donde un rey venía a inaugurar en 1986 una carretera y una estatua levantada allí por un escultor, Tony Gallardo, militante comunista que fue represaliado y tuvo que huir por unos años de su isla tiempo atrás.

Sentado allí dibujé la ciudad mucho más lejana, las rocas, el mirador, con Rafael dibujando, y dándole color aparecieron de nuevo los tres hidroaviones volando de nuevo hacia el incendio:

Reunidos después junto a la estatua (declarada Bien de Interés Cultural), la conversación giró en torno a lo que cada uno creía que representaba, de cómo y de qué materiales se hizo, qué sugiere y las intenciones del escultor, lo que daría para un más largo post.

El encuentro terminó con la caminata de vuelta hasta el Auditorio, la reunión alrededor de unas cervezas mostrando nuestras libretas y trabajos, y la tertulia sobre técnicas, métodos, materiales e intenciones de nuestros dibujos. Y con la despedida, quedamos para vernos en próximos encuentros.

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La Casa del Cura – Caleta de Famara

Mañana, en la Caleta de Famara, Lanzarote hay convocada una concentración para recuperar la “Casa del Cura”.

En este artículo, “Convocada una protesta en Caleta de Famara para salvar la casa modernista que se cae a pedazos” lo explican.

En la Caleta de Famara la llaman la “Casa del Cura” porque su propietario, D. Luis Ramírez, la cedió en 1950 a la iglesia. Yo ya hace más de 20 años la conocí abandonada, deshabitada y en proceso de deterioro año tras año.

Es una casa que he dibujado en Lanzarote casi cada verano, hasta que ya los últimos años, perdidos sus estucos y relieves, cada vez más desconchada y vieja, ni siquiera la he dibujado. Su aspecto actual es el que se ve en el cartel de la convocatoria.

Este artículo del Diario de Lanzarote, “Expediente de ruina para la casa modernista de Caleta de Famara”, aunque es de 2016, explica bien algo de su historia y cómo ha llegado hasta hoy.

Y en este otro artículo anterior del mismo diario, “Operación ‘Salvar el hotelito’: la única casa modernista de Lanzarote se deteriora” ya avisaban de ello y contaron con mi permiso para reproducir un dibujo de la casa que hice aquel año:

Casa del Cura. Caleta de Famara, Lanzarote. 2015

Incluso, si hoy hacen una búsqueda de imágenes sobre “casa del cura caleta de famara” aparecerán muchos de los dibujos que hoy comparto aquí.

En el último encuentro del grupo Urban Sketchers Gran Canaria (USKGC) nos planteaba Ale, cofundador del grupo y autor del blog 1000000dedibujos, y con quien en cada encuentro, aparte de disfrutar de sus dibujos, surgen siempre temas interesantes que nos llevan a aprender o plantearnos cosas, nos planteaba, digo, la búsqueda de un “hilo conductor” a nuestros encuentros, más allá de la simple y diversa representación de la realidad a través de nuestros dibujos.

Ese tema del “hilo conductor” me ha tenido pensando estos días, y aunque seguramente me dará para más post, para mí el hilo conductor de mis dibujos es el transcurso del TIEMPO y el CAMBIO, la representación del cambiante entorno que al repasar los dibujos, como hacía en el post anterior con mis dibujos de la cumbre de Gran Canaria, nos muestra cómo ha ido cambiando la ciudad, la isla, lo cercano y lo lejano, pero también la atención y percepción de quien lo dibuja, que al fin y al cabo es quien elige el tema, el encuadre y la técnica de cada momento.

Así pasa con la “Casa del Cura”, dibujada año tras año, con rotulador, con acuarelas, pluma, y que poco a poco ha ido cambiando ante mis ojos, despidiéndome cada vez de ella con el temor de qué encontraría allí a la siguiente. Dejo aquí una muestra de esos dibujos:

Y, cuando el tiempo o la destreza no acompañaban, la “Casa del Cura” fue objeto de aquellos experimentos fotográficos que yo he llamado “acuarelas digitales” (aunque ese post, cosas de Flickr, como otros de este blog, ya no tiene imágenes):

Gran Canaria – Dibujos

Gran Canaria ha ardido estas últimas semanas de agosto. Tres incendios, el último el más voraz, han acabado con la vegetación y fauna de gran parte de la isla.

A comienzos de mes compartí un artículo en el que decía que la provincia de Las Palmas (que comprende las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote ) es la que menos árboles tiene por habitante. Apenas tocamos a 4 por habitante. No cabe duda de que ahora serán aún menos.

Aquí se dice que Gran Canaria es “un continente en miniatura”, por la variedad de sus paisajes, microclimas, vegetación y fauna. Ahora que veo arder también la Amazonia, de las dimensiones de un continente y pulmón de nuestro planeta, en condiciones y dimensiones que multiplican las de esta isla, pienso si lo ocurrido aquí no es más que un reflejo del mundo y de la época en que vivimos, y que su solución es cosa de todos.

Tras el incendio pensé: no tengo demasiados dibujos de las cumbres de Gran Canaria. 
Aún así, algunos muestran cómo algunos rincones que hoy arden y que costará ver igual. Confiando que sea posible recuperar lo quemado, comparto una selección de mis dibujos en el vídeo que encabeza este post y en esta galería:

De vuelta con el Cuaderno, revisitada siete años después

Ayer, 27 de mayo de 2019, decidí, siete años después, acudir al Curso de De Vuelta Con el Cuaderno, el undécimo que organiza La Escuela de Arte de Zaragoza, con Clara Marta Moreno a la cabeza.

Por si alguien no lo conoce, De Vuelta con el Cuaderno es un grupo, una asociación de personas en torno al Dibujo de Cuadernos que nació en torno a Clara Marta y a la Escuela de Arte de Zaragoza cuando esto del cuadernillo y los Urban Sketchers comenzaba a desarrollarse. Desde entonces, cada año han organizado unas jornadas para promover y compartir sus inquietudes en torno al dibujo. Sus actividades y los dibujos de sus asociados los pueden seguir en su blog, “De vuelta con el cuaderno”.

Me animé a inscribirme tras una conversación en grupo tras el último encuentro de Urban Sketchers Gran Canaria, recordando mi experiencia en 2012, y valorando que este año se celebra en Calatayud y se dedica a “Las Lecciones del Dibujo”.

Por ello hoy decidí actualizar mi entrada de 2012, que tras mi borrado de archivos de Flickr había perdido sus imágenes y sus vídeos.

Releerla me recuerda la locura que fue aquel curso para mí, donde conocí, aunque fuese por cortos instantes a destacados cuadernistas cuyos dibujos sigo disfrutando años después, y aunque en modo alguno pude seguir su ritmo frenético de dibujo, sí que aprendí mucho de aquella experiencia, e incluso me atreví unos años más tarde a reinterpretar imágenes de aquellos días, como a Luis Ruiz Padrón dibujando junto a otros asistentes a aquel curso:

También puedo así recordar ahora mis dibujos de aquellos intensos momentos de dibujo grupal:

La foto final del curso la vi a distancia, desde fuera, fotografiando al grupo sin estar en él:

Animación con las fotos finales de grupo de De Vuelta con el Cuaderno 2012

Por ello para mí no cabe duda que mis mejores momentos en Zaragoza fueron aquellos donde mi tensión del curso se liberó y pudimos cenar y hablar en grupo con Clara Marta, Gerard Michel (ay… mi pobre conocimiento de idiomas…) Patricia Torres, Úrsula Fernández, Luis Ruiz, Sagar, Rosa de Trías y tantos más.

Cena final en De Vuelta con el Cuaderno 2012

Porque al final lo que queda es lo que aprendes y las personas que conoces:

Foto final con Patrizia Torres, de USK Málaga

En fin, no sé lo que me deparará esta edición en Calatayud, pero observaré, conoceré y aprenderé sin duda.

Y copio aquí mi post original, que publiqué el 7 de julio de 2012, pocos días después de regresar de Zaragoza:

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Pues sí, ya estoy yo también aquí, “de vuelta con mi cuaderno”.

He estado en Zaragoza, en el “IV De vuelta con el cuaderno”, en el curso “Arquitectura en cuaderno.

dvcc2012“De vuelta con el cuaderno” es un curso, pero es algo más, es una iniciativa de Clara Marta, de Ana García de Pablo y de centenares de dibujantes de cuadernos, que comenzó hace cuatro años en Jaca, en un curso de verano de la Universidad de Zaragoza y que este año, con dificultades y sudores ha llegado a su cuarta edición.

Lo mejor para conocerlo es pasarse por su prolífico (2.577 entradas en cuatro años) y y colectivo (430 autores) blog “De vuelta por el cuaderno”. Allí explican su historia y cada dibujante expone lo suyo. No sé ahora si yo podré hacerme un hueco en semejante olimpo, y por eso redacto y comparto primero mis impresiones aquí.

Hace tiempo tenía interés en acudir a un curso práctico, activo, artístico y de alto nivel. Lo primero que hice fue apreciar de cerca los cuadernos de quien había visto a través de internet: sus líneas, sus colores y hasta poder hojear los cuadernos de Gerard Michel o Luis Ruiz, dibujantes que admiro, ya justifican para mí el asistir a un curso como este.

Pero decía que este era un curso práctico, activo y artístico y este lo ha sido. Lo primero que te dan es un cuaderno. Y al final se exponen. Un cuaderno de estilo japonés, de fuelle, hecho a mano, y que sinceramente fue lo que menos me gustó, aunque reconozco que es el mejor método para exponer de un sólo vistazo el trabajo de estos días. Es sin embargo un sistema que mantiene los errores, que sigue un orden de lectura, que condiciona mucho. Pasé dos días dibujando en mis hojas sueltas en mi moleskine artesanal, sin atreverme a hacer una sola línea en él. Incluso estuve tentado a regalarlo, viendo con qué rapidez agotaban las hojas de los suyos mis compañeros y compañeras de curso.

Ver reunidos casi un centenar de dibujantes de muy diferente formación, estilo y procedencia, ponerlos a dibujar y observar como resuelven los mismos temas, como observan, miden, colorean, presentan, es para mí todo un gozo, casi cercano a la irritación visual, de tanto mirar y comparar.

En algunos casos, como en las comidas, a la contaminación auditiva que padecemos en España en cualquier restaurante, se unía la enorme actividad gráfica en cada mesa, en cada cuaderno. No sólo durante el curso, sino fuera de su horario podías encontrar docenas de personas que con su pluma o pincel se paraban en cualquier momento a representar este o aquel rincón o detalle

 

Asistir además a conferencias o a clases prácticas o simplemente preguntar o ver a un compañero cómo llena su cuaderno es una suerte que sólo mi timidez o mi soberbia han impedido aprovechar mejor. Clases como las de Gerard Michel, traducido por Lapin (ese francés mío de bachillerato que no he llegado a desarrollar, otra tarea pendiente… París o Clermont Ferrand me esperan…) donde sólo ver el proceso era una gozada:

Uno, tras ver líneas claras, colores valientes, retratos rápidos, perspectivas arriesgadas y panorámicas inmensas se siente un aprendiz, un ignorante un niño de trazo tembloroso y esquivo, susceptible a cualquier crítica, sensible a mis carencias, a mi lentitud, a mi cansancio… y dibuja… lo que puede, que siempre le parece poco… y malo:

El último día tracé con mi pluma una línea continua atravesando todas las hojas de mi cuaderno japonés, para romper así su insultante blancura. Mi cuaderno era así un metro de papel surcado por una línea. Y dibujé así esa mañana algo en él. Después casi no me atreví a incluirme en la foto final. Desde lejos, saqué fotos y vídeos de mis orgullosos compañeros de curso, posando con sus hermosos cuadernos terminados:

Esa misma tarde,antes de la exposición final le pedí a mi reciente amiga Úrsula (no se pierdan ver su cuaderno y dibujos en Flickr) una barra de pegamento, y fui pegando los pocos dibujos que conseguí reunir, y me atreví, aunque, eso sí, con mi moral por los suelos, a colgar allí mi cuaderno:

El curso, aparte de mis dibujos, mejores o peores, y de lo aprendido, más o menos, tuvo una parte humana muy importante. Conocer, poner cara voz y manos a quienes no conocía más que por sus dibujos tiene un valor extraordinario. Se trata de un grupo de personas que se han estado viendo en distintos encuentros estos años, que se conocen, se influyen, se admiran y también, porque somos humanos, lo contrario a veces, y eso es de un valor extraordinario. Viajar, convivir, comer, hablar y hasta ver la Eurocopa juntos, o separados, tiene un valor añadido. Hasta la última cena en Zaragoza, las últimas copas, la charla en mi pésimo francés con Gerard Michel, … Clara, Luis, Lorenzo, José María, Ana, Marga, Úrsula, Javier, Jose, Rosa, Anais, Marisa, Rincón, Patrizia, Fernando, Inma, Celia, Aurora, Cristina, Edurne… me olvidaré de más… son muchos, muchas, casi un centenar, no a todos los conocí, ni pude hablar, los dibujantes somos así, callados y tímidos… pero todo, hasta la caminata final hasta el hotel, todo eso forma parte de ese cuaderno inexistente que empezaré a dibujar en cuanto me recupere.

Porque, entre asombrado, emocionado, agotado, y bañado en humildad he regresado a Las Palmas de Gran Canaria, donde por ahora tan pocos dibujantes urbanos encuentro. La semana que viene he convocado un encuentro. Estarán cerca de Las Palmas algunos que conocí en Zaragoza, como Javier o Gemma, y puede que coincida con ellos, quizás no, quizás estemos dibujando en esquinas opuestas del mundo o del tiempo, pero, aún así, yo seguiré dibujando, a mi ritmo, a mi estilo, a mi tamaño, casi miniaturas…

Arte Digital

El arte “manual” y el arte digital han ido siempre unidos en mi trabajo desde que compré mi primer ordenador allá por los 90. Ya entonces dibujar con el ratón o con las primitivas tabletas, aplicar efectos o retocar fotografías me atraía y pasaba muchas horas intentando sacar partido a aquellos photoshop o freehand prehistóricos.

Y en este blog desde 2012 ya publiqué algunos post con lo que yo llamaba entonces “acuarelas digitales”, de Asturias y de Gran Canaria, que ya no se pueden ver porque las imágenes estaban enlazadas a Flickr y tuve que borrarlas.

Estos días, tras el sabor amargo que me dejó el post anterior, retomé mis fotografías, en este caso de los barrios de Vegueta y Triana de mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, y procesándolas, volví a crear arte digital con ellas, a veces forzando el color, la luz, imitando el efecto de una pintura y las reduje de tamaño, firmé y puse en mi cuenta de Instagram, @pvil, que es mi escaparate actual.

Lamento la pérdida de calidad. Confío en algún día poder exponer o publicar mis trabajos digitales en una calidad, formato y precio dignos. Y aunque no confío en que esto impida el pirateo, al menos lo hará menos fácil y a mí me permite seguir creando y compartiendo lo que creo.

Helarte en tiempos de Internet

Iba a comenzar con el título “El Arte…” pero quizás el verbo sea lo más adecuado para lo que escribiré a continuación.

A comienzo de este año se puso de moda lo que llamaron el “Ten Years Challenge” (#10yearschallenge), que consiste en mostrar en las redes dos fotos, una de 2009 y otra de 2019, y creo que una foto de este tipo puede ser más clara de cómo ha cambiado, al menos para mí el arte en estos 10 años:

2009 – Ganador del concurso de pintura al aire libre – 2019 – mi dibujo en cartones de huevos

Más allá de mi cambio de peinado y de la barriga que oculto tras los cartones de huevos, la forma de apreciar mi arte ha cambiado: de recibir un premio y ver mi obra expuesta junto a otros ganadores, a recibir un correo donde me explican que un dibujo mío les ha gustado y han decidido ponerlo en la etiqueta de cartones de huevos.

De una sola obra, que estará en algún despacho u almacén, por la que recibí un dinero – del que se descontaron los impuestos – a miles de dibujos míos reproducidos por los que no recibiré nada, salvo ver mi firma en ellos.

Al año siguiente de ganar aquel premio, cuya historia conté por aquí, incluso me atreví a realizar una exposición en Teguise, que monté con gran ilusión con mi mujer y mis hijos aún pequeños:

De aquella exposición vendí dos únicas obras, a dos amigas, que aún hoy me recuerdan que las ven con alegría:

Entonces firmaba como “Plvm” y no como “PVillarrubia” como lo hago ahora, como se ve en las marcas de agua de estas imágenes.

Al poco tiempo me di cuenta cómo habían cambiado las cosas. En un encuentro de Urban Sketchers, mientras dibujaba se me acercó un señor que me dijo: “Me gustan mucho tus dibujos…” se lo agradecí, y el continuó: “… me gustan tanto que me los bajé, los imprimí y los tengo enmarcados en mi casa”. Me quedé parado, mudo, no supe qué contestar en aquel momento, y no lo he vuelto a ver. Aunque supongo que no será el único que haya hecho lo mismo.

Y luego han habido otros casos, algunas veces me entero y otras me avisan, como cuando en el Twitter de la Unesco en español publicaron un dibujo mío de Lorca recortado sin que apareciese ni mi firma ni mención alguna. Y cuando se lo hice saber, me contestaron con breves disculpas, pero el tuit, retuiteado por otros, como he podido comprobar hoy, y como aquel dinosaurio del cuento de Monterroso, aún sigue ahí:

https://twitter.com/VanguardiaSon/status/711998935552958465

Otro caso fue cuando una amiga me avisó que una editorial educativa había publicado uno de mis collages para ilustrar unos de sus libros de texto. Les escribí varias veces, como cuento en mi blog educativo en “Carta a una editorial”, y finalmente me escribieron “…sentimos mucho el fallo y, por supuesto, en la próxima reimpresión del libro lo corregiremos”. Dudo si ha habido reimpresión o corrección, pero aquellos libros quedaron con mi trabajo, y sin mi nombre.

Y en estos tiempos de Internet he participado en distintas iniciativas, por las que he recibido reconocimiento por aparecer mi nombre y nula remuneración, como carteles para las exposiciones “Avatares 2.0”, la exposición “#TwitterArtExhibit” o el libro “Portrait Revolution”, que tuve que comprar por Internet para ver mis tres trabajos publicados en papel y los dos retratos que me hicieron:

Otras experiencias, como la exposición “La Mar de Arte”, donde contactan conmigo por Internet, les hago llegar la obra, la enmarcan, la exponen y tú no puedes verla, no se vende, y luego envías a alguien a buscar tus obras.

Lo último, o quizás lo penúltimo, ha sido ver un dibujo mío publicado aquí en 2011 en etiquetas de cartones de huevos. Cierto que podían haberlo usado sin yo enterarme, y por ello, y pese a todo, tengo que agradecer que contactaran conmigo para explicarme sus intenciones y yo pedirles que al menos figurase mi nombre en las etiquetas. Así que, seguramente, será este uno de mis dibujos más reproducidos, miles de veces, y como otros tantos, sólo recibiré de ello la satisfacción de que alguien visitase este blog y eligiese mi arte y de poder ver abajo a la izquierda mi firma, “PVillarrubia”:

Esta semana, recordando los 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado, se recordaban aquellos versos que escribió:

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

“Helarte…”

Las cosas han cambiado en 10 años, es cierto, signo de los tiempos, como ha cambiado la rambla que pinté en 2009, hoy en obras, y a punto de ser convertida en vía de transporte público para lo que aquí llaman “Metroguagua”, y que aún no sé muy bien cómo se llevará con aquellos árboles que pinté:

El Arte, sin hache, también ha cambiado en estos tiempos de Internet, es más cercano, amplio, lo podemos ver en la palma de nuestra mano, y parece para muchos que se paga, cuando se dignan a ese mínimo gesto, con el simple reconocimiento de su autoría, con una efímera fama o seguimiento, como si el ego fuese la única recompensa de los artistas, como si no se hubiese dedicado a crear Arte tiempo, medios, reflexión y formación.

Una firma, sólo mi firma, no es bastante.

Cartel de la campaña de camisetas de Swinton & Grant “No por amor al arte”.

Nota final: no quiero terminar este post así. Quiero agradecer a quienes premiaron aquel cuadro de 2009, a quienes compraron aquellas obras expuestas, a quienes se acercaron para observarlas, a quienes estando lejos me pidieron que se las enviase, a mis hermanos, que compraron las obras de “La Mar de Arte”, a quienes me escriben para decirme lo mucho que les gusta, a quienes me encargan alguna obra y esperan, pues no siempre puedo cumplir sus peticiones, a quienes me siguen y me otorgan esa fama efímera que, sin ser suficiente, ayuda a caldear este helado clima artístico, a mi familia, claro, que tolera mis cambios, tiempos e inseguridades, y a todos quienes esperan de mí algo nuevo, bueno y creativo por animarme a crearlo. GRACIAS.

El abrazo – acuarela, 2010

“El abrazo”, acuarela, 2010

Ayer se celebró el día de los enamorados, San Valentín, e Internet se pobló de corazones, besos y memes.

Yo recordé esta acuarela mía de 2010. Aunque el beso es el triunfador en días como ayer, y es cierto que refleja un momento íntimo, personal y amoroso, para mí el abrazo tiene un valor especial.

El beso es breve, intenso, íntimo, puede ser un inicio o un final.

El abrazo es largo, estable, tranquilizador, cercano y también transmite amor.

Por eso me gusta pintarlo. Una pareja, con sus brazos entrelazados, mira el horizonte, un atardecer que les llevará quién sabe donde, frente a un mar y una playa que he dibujado muchas veces.

“El abrazo”, detalle. Acuarela, 2010

Ayer incluso encontré fotos del proceso de trabajo como la pinté, e hice un vídeo de 9 segundos con ellas:

Y ya que pasé por Youtube, para finalizar no me resisto a compartir un vídeo que encontré de recopilación de besos en el arte, curiosamente compartidos por una web de una clínica:

2018 – Artworks & Sketches – Vídeos

Tras el ajuste de Flickr, que ha dejado muchos de los post de este blog huérfanos de imágenes, llega el ajuste de WordPress y su editor, que hace que cosas sencillas antes resulten ahora más difíciles o engorrosas.

No estoy contento con estas limitaciones, y ante esto, medito seriamente abandonar WordPress. Lástima. En fin, malos tiempos para la Internet gratuita, según parece.

El título de este artículo no es porque haya mejorado mi pobre inglés repentinamente, sino porque así titulé los vídeos que lo acompañan y quizás porque escribir “Artworks & Sketches” me parece, no sé muy bien por qué, mejor que titularlo “Obras de arte y apuntes”. “Obras de arte” porque tiene en español una connotación de algo valioso y “apuntes” por justamente lo contrario, y porque no sé muy bien por qué el español me resulta a veces poco respetuoso o poco ajustado a lo que yo hago y el inglés sí.

Hecha la aclaración – o confusión – lingüística comparto aquí dos vídeos que, a modo de resumen del año, felicitación de año nuevo o simple autorreflexión compartí en mi canal de Youtube con las escasas hasta ahora 52 visualizaciones del primero y 9 del segundo. No sé si este post aumentará estas pobres estadísticas, pero a mí me servirá para revisar y compartir parte de lo hecho el último año:

111 trabajos en 111 segundos. Resumen en vídeo de mis trabajos artísticos desarrollados durante 2018. Que sirva también de felicitación a mi familia, amigos y seguidores de mi arte. Que el 2019 venga lleno de felicidad, amor y arte.

Resumen de los dibujos urbanos (urban sketches), pocos, la verdad, realizados durante 2018.

Diciendo adiós a Flickr

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Flickr, el servicio de almacenaje de fotos en linea, tiene mucho que ver con mi trabajo artístico y con este blog. Repasando mi historia, tengo cuenta en Flickr desde octubre de 2005, y como muchos, empecé utilizándolo para compartir mis fotos familiares y las que eventualmente hacía de paisajes o motivos.

En principio yo lo usé como archivo meramente fotográfico. Podía subir mis fotos y a su vez disfrutar de las de otros, con la posibilidad de marcar como favoritas las que me gustaban, dejar mi comentario o incluso compartirlas en redes sociales. La base de Flickr era la fotografía y los fotógrafos.

No fue hasta tiempo después que descubrí las posibilidades artísticas de Flickr, de difusión de dibujos y pinturas, a través de los grupos de Flickr, muy numerosos y variados en sus gustos y composición, donde podía compartir fotos y obras artísticas sobre diversos temas y técnicas, y a su vez contemplar las de otras personas, comentar en sus foros y hasta organizar retos, eventos o proyectos comunes.

Buscando grupos encontré tres que marcaron dos de mis aficiones, el primero fue sobre el dibujo de retratos, se llama Julia Kay Portrait Party y aún sigue en funcionamiento, con más de 1000 miembros y 54000 retratos compartidos. La regla del grupo es muy sencilla, una vez admitidos y presentados en el grupo, compartimos nuestras fotos para ser retratados y a su vez podemos retratar a quienes hacen lo mismo. No sé cuántos retratos me hicieron otros artistas ni cuántos hice en su momento, pero incluso llegué a publicar tres de ellos en el libro de Julia Kay, “Portrait Revolution”.

Los otros dos grupos fueron sobre dibujo urbano. A través de Internet conocí la iniciativa de Gabi Campanario llamada “Urban Sketchers”, que creó unas reglas y dinámica relativa a cómo debería ser el dibujo urbano o dibujo de cuaderno en esta época de Internet y cuyos dibujos precisamente compartían en Flickr en el grupo del mismo nombre Urban Sketchers, con más de 10000 miembros y 282000 dibujos publicados.

A través de él conocí y entré en el grupo Urban Sketchers Spain, hoy con 629 miembros y más de 31000 dibujos publicados. En este grupo pude informarme de eventos, retos de dibujo e ir conociendo algunos de los mejores dibujantes urbanos de nuestro país primero a través de sus dibujos y posteriormente a algunos en persona, como he contado en este blog.

Los grupos fueron creciendo en miembros y en cantidad de obras publicadas, y con ello necesitaba más tiempo para estar al día, y fui perdiendo el contacto personal, el hábito de comentar y ser comentado, y con ello también el interés en participar o intervenir en los foros y en el grupo.

Flickr también ha ido cambiando a través de los años, empezando como servicio de Yahoo, que también cambió de dueños y de línea hacia Flickr, siempre con la amenaza de desaparecer como han desaparecido otros servicios. En algún momento opté por contratar la opción Pro, por unos años, pero posteriormente aumentaron su capacidad de almacenamiento gratuito y se convirtió en innecesario y en la mejor opción gratuita para guardar, publicar y compartir lo que iba haciendo. Y además de ello, el componente social, la facilidad para insertar las fotos en WordPress e incluso la de subir pequeños vídeos me hicieron permanecer en Flickr todos estos años.

Ahora, adquirido por SmugMug, Flickr limitará a 1000 (yo tengo más de 5000) las fotos que se pueden almacenar gratuitamente, y subirá a cerca de 50 $ al año (en su momento yo pagaba lago más de 20€) el precio para la cuenta Pro.

Así que posiblemente en unos días (dicen que hoy ya) borrarán mis archivos de Flickr y en algunos artículos de este blog no se verán algunas imágenes que enlacé allí. He intentado seleccionar esos 1000 archivos que dejar, pero quizás la lentitud de la aplicación web de la plataforma Flickr, uno de sus defectos, no me deje tiempo para hacerlo. Por suerte, hice copia de seguridad, pero imagino que mis fotos en los grupos también desaparecerán.

Flickr además permitía a otras aplicaciones como Flickriver elaborar una selección de imágenes interesantes o favoritas que insertar en los blogs o webs:

pvillarrubia - View my most interesting photos on Flickriver

Adios Flickr.