Agonía Cultural

#ConfinArte… o Arte con fin.

Acabó MI #ApagónCultural.

Y recalco lo de “MI”, porque bastaron pocas horas de críticas, presión, insultos varios, la promesa de una reunión para que quienes convocaron (aún no sé muy bien quienes fueron) el #ApagónCultural lo desconvocaran rápidamente.

Así que, con mis dudas aún y todo, me quedé yo solo con unos pocos más sin tocar pinceles o lápices 48 horas.

Me recordó mis últimas huelgas como docente: que si no eran oportunas, que si no sirven de nada, que para qué perder mi dinero, que nos van a criticar… y terminaba yo con unos pocos más haciendo un parón testimonial.

Pero no me vino mal. Coincidiendo además con unos días donde recordé que de niño se paraba todo, hasta la música, donde sonaban tambores y se encendían velas en las calles, donde había que estar triste porque “murió el Señor”. Sólo un par de días, porque luego venía “la resurrección”. Complejos conceptos para un niño.

El Arte con fin no es más que un reflejo de la vida. El arte para mí hoy es reencontrarme con los dibujos de Uderzo, que murió en estos días y que reflejan muy bien la situación o situaciones en que nos encontramos:

El Arte, hace tiempo, confinado en palacios, conventos e iglesias, quería también a su manera, como en este cuadro de El Greco, reflejar la vida, fuese o no sobrenatural:

Mi arte confinado refleja nuestra agonía actual: la taza de café, las vistas desde nuestra ventana, autorretratos diversos, ese reloj, el calendario… momentos congelados que parecen no pasar:

Así estoy yo como artista, como modesto artista, probando a pasar 48 horas sin crear arte, sin compartir mi arte.

Más duro me habría sido no ver arte, no consumir arte, no disfrutar del arte ajeno. Eso me fue imposible: cómo no mirar un dibujo, ojear un libro, escuchar una canción, cómo no admirar esto o aquello… eso, debo reconocerlo, no me fue posible. Las 48 horas me fueron así más leves, al fin y al cabo mis manos, mis ojos, mi mente, no son más que un pequeño punto, apenas reconocible.

Entiendo al resto de artistas, y a quienes trabajan en el arte. No son más que el reflejo de esta sociedad. Con muy privilegiados arriba y muy modestos abajo. Viviendo en grandes mansiones y cubículos ínfimos. Con medios de sobra y sin medios. Es fácil dividir así.

Ayer, cuando leía los insultos, las valoraciones, el desprecio, las opiniones de autodenominados artistas no pude más que sentir tristeza, o estupor, o dudas. Como hace 48 horas.

Y ¿Qué es la cultura? dicen que tiene más de 250 definiciones. Una de ellas dice que viene de “cultivar”…

¿Y el Arte?, menos acuerdo hay aún en esto, pues depende del tipo, época, mercado, incluso se define como una habilidad, como una manera especial de hacer las cosas.

Así que al final artistas somos todos. Y todos distintos. Puede que se apage, que agonice. O quizás no.

Y a algunos pequeños artistas como yo nos ha dado también por escribir nuestras dudas y perplejidades, nuestros miedos y nuestras esperanzas. Quizás algún día llegue, como canta Silvio Rodríguez, el momento oportuno, la palabra precisa, la sonrisa perfecta, pero no para un apagón cultural sino para lo contrario, lo deseado, un encendido, un incendio cultural.

Y mientras eso llega, yo me entretendré escuchando a Silvio Rodríguez cantar no en su mejor versión, pero sí en una de las más recientes una canción que pide que ójala “… se te acabe la mirada constante, la palara precisa, la sonrisa perfecta …”

Y yo termino pidiendo que ojalá que se acabe esto. Hoy esta canción se la dedico a esta pandemia “perfecta”:

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
Para que no las puedas convertir en cristal
Ojalá que la lluvia deje de ser el milagro que baja por tu cuerpo
Ojalá que la luna pueda salir sin si
Ojalá que la tierra no te bese los pasosOjalá se te acabe la mirada constante
La palara precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en cancionesOjalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda
Ojalá que tu nombre se le olvide esta voz
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado
Ojalá que el deseo se vaya atrás de ti
A tu viejo gobierno de difuntos y flores

¿APAGAR LA CULTURA… O… A PAGAR LA CULTURA?

Mi imagen modificada del aviso de #ApagonCultural

Comienzo este día con el aviso de #ApagónCultural y de #CulturaEnHuelga que circula por las redes. Casi lo primero que hago es modificarlo y compartirlo en mis redes con la pregunta que pongo por título a este post.

Y es que me pregunto: ¿se puede apagar la Cultura? ¿se busca pagar por la Cultura? y me hago una pregunta más, más personal, ¿debo sumarme yo a un #ApagónCultural en este periodo de apagón “vital”?

¿Se puede apagar la Cultura? No, porque la cultura abarca mucho más que lo que se ha llamado “industria cultural”. Y más en estos tiempos de interconexión, donde encontramos fácilmente todo “conocimientos e ideas no especializados adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo” y todo tipo “de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época, etc.” como nos dicen las definiciones de Cultura.

Supongo que lo que se busca es apagar estos dos días el hecho de compartir trabajos culturales, pero al ser una convocatoria nacional y personal, será fácil encontrar Cultura en otros lugares, espacios, personas e instituciones, e incluso en nuestros archivos, libros, y memorias si perdemos la conexión.

Por lo tanto…

¿Se busca pagar por la Cultura? debo pensar que es la “industria cultural” la que, ante esta amenaza sanitaria convertida en económica, busca, como otros sectores, que se le ayude a superar este parón. No ha sido la Cultura, como la Educación o la Investigación, nunca una de las prioridades habituales de los gobiernos. Lo poco que se ha dado, en mi opinión, se ha ido repartiendo en cascada, con algunos más privilegiados y otros a los que sólo llegaban las migajas culturales, y generalmente asociadas a preferencias políticas, burocráticas o de modas al uso.

Es cierto que muchos artistas vamos a sufrir, como ya lo hacíamos antes, pero de manera más intensa y dramática, las penurias económicas que ya pasamos, la poca valoración de lo que hacemos y creamos, y parece necesario llamar la atención sobre nuestras necesidades, como las de otros colectivos, como la artesanía, el deporte de base u otros y buscar medidas que nos ayuden a superar esta etapa.

Y aunque resulte difícil, estoy de acuerdo en que es preciso reivindicar el valor de la Cultura, reconocer su utilidad en nuestra vida diaria, y más a la luz de estos días de apagón en otras actividades, en los que la Cultura de alguna manera ha vuelto a renacer y a darnos satisfacción, conexión, emociones y afecto.

Dicho esto…

¿Debo sumarme yo a un #ApagónCultural en este periodo de apagón “vital”?

Dejar de compartir no es difícil. Ya lo he hecho en periodos de trabajo docente, de enfermedad o en viajes con mala cobertura. Pero… ¿servirá de algo?, ¿lo notará el presidente, el ministro o sus altos cargos? mucho me temo que la ausencia de la obra de un modesto artista no llegará a sus ojos ni a sus libros de cuentas.

Más difícil sería para mí, para mis ojos, para mis manos, dejar de crear: 48 horas de papel en blanco, de manos limpias y pulidas, de intentar no pensar en nada nuevo, sólo comer, dormir y consumir…

¿Y consumir qué? debería ser solo información, porque… ¿no debería yo dejar de consumir ningún tipo de cultura, conocimiento, lectura, costumbre, música, idea…? porque si hago eso… ¿qué tipo de #ApagónCultural haría yo?

¿Qué harían, hicieron, artistas de otras épocas en situaciones parecidas, guerras, pestes, epidemias, dictaduras…? ¿apagarse?

¿Y un artista modesto, casi insignificante, como yo?

Así que como en una novela o película, termino mi post repleto de más dudas, en este parón circunstancial, el que me ha llevado a escribir estas palabras, que de alguna manera también son cultura. O acerca de ella.

Salud.

ÍsOlas – Aislados – una propuesta

“…Aún así tengo en mi cabeza una iniciativa que, estando relacionada con el dibujo virtual, puede que me permita variar y divertirme más. Lo comentaré en un próximo post.”

Así terminé mi último post, así que voy a dedicar este a plantear una propuesta que se me ha ocurrido:

Aislamiento -> islas -> ÍsOlas

Para los que vivimos en islas el aislamiento está siempre presente, ya sea por la distancia, la metereología, la lejanía de otra gente, la imposibilidad de romper esa barrera atravesando llanuras o países, si no es por mar, o por avión.

A veces, como sucedió con Gauguin, la isla supone un aislamiento voluntario, un distanciamiento de problemas o de lo que supone lo malo de la “civilización”. Quizás por eso, cuando me propuse el dibujo virtual con Google Maps mi primer pensamiento fue precisamente una isla lejana, Islandia.

Mi propuesta es pues:

  • DIBUJAR ISLAS
  • ESCOGER UN ARCHIPIÉLAGO O UN CONJUNTO DE ISLAS CERCANAS.
  • NO DIBUJAR LA MISMA ISLA NI EL MISMO LUGAR.
  • COMPARTIR LO DIBUJADO EN LA RED.

Como prueba, y también porque vivo aquí, yo comenzaría por el archipiélago Canario. Luego podrían ser las islas del caribe, el Pacífico, las de Oceanía, Japón, Filipinas, … dicen que hay 2149 islas en el mundo, y suponen un 6,3% de la superficie del planeta y un 10% de la población mundial. Si quieren una lista de ellas, en la Wikipedia pueden encontrar una:


Mientras, yo he empezado a practicar con Tahití, la isla que escogió Gauguin para aislarse:

USK Virtual – Dibujar por Internet

(Mi post 150 en este blog, Acuarelas y Apuntes”)

El 19 de marzo pasado, una semana ya en confinamiento por coronavirus, se me ocurrió una idea, que como se ve en la imagen, en su momento me pareció algo loca y que comuniqué a los miembros del grupo Urban Sketchers de Gran Canaria y al grupo vecino, Urban Sketchers de Lanzarote:

  • Dibujar sitios remotos a partir de imágenes de Google Maps, que en algunas de ellas, como las de 360º, nos permiten girar la mirada o pasear por la zona escogiendo el lugar que más nos guste dibujar.
  • Comencé este reto proponiendo dibujar Reykiavik, en Islandia, un lugar tan remoto para mí que dudo pueda visitar en persona, y tan distinto y lejos de este encierro que me interesaba dibujar.
  • Antes de empezar, “paseé virtualmente” por Reykiavik, buscando aquellos lugares que me parecieron más “dibujables”, copié los enlaces a las imágenes y los compartí con los grupos de Urban Sketchers, marcando una fecha, 20 de marzo y un horario de comienzo para estar de alguna manera “conectados”.
  • El resultado, si bien no es como dibujar en la calle, fue bastante positivo. En mi caso quizás la comodidad de mi casa hizo que dedicase a cada lugar más tiempo y más medios de lo que es habitual en nuestros encuentros.

Mis cinco dibujos de Reykiavik me dejaron razonablemente satisfecho. Sin embargo, como ya dije, dediqué a ellos más tiempo y detalles de los que suelo disponer habitualmente, por lo que estuvo entre una sesión de dibujo urbano y otra de acuarela o paisaje en casa.

Mis dibujos de Reykiavik (Islandia)

Fue más positivo para mí poder ver los resultados de otros dibujantes ante el mismo motivo.

Aquellos dibujos los etiquetamos y publicitamos con las etiquetas #USKathome y #USKencasa, como habían hecho otros grupos. Sin embargo pronto me di cuenta de que lo que hicimos no era propiamente “urban sketchers” y por lo tanto no debíamos etiquetarlo así ni compartirlo en nuestro grupo de Facebook, así que creé un grupo que llamé “USK Virtual“, y #USKVirtual es la etiqueta con la que hemos llamado este tipo de encuentros.

Desde entonces hemos dibujado en sitios diversos, como Haarlem en Países Bajos, donde vive Anne Rose Oosterbaan, una artista holandesa que conocí brevemente en nuestro último encuentro de USKGC en Arguineguín y que creó su propio grupo #USKVirtual en Facebook donde ha venido realizando múltiples quedadas virtuales desde entonces (19 hasta ahora y 3 en curso hoy, todo un récord de actividad):

Mis dibujos de Haarlem (Países Bajos)

Yo no he ido a todas, obviamente. Mis siguientes quedadas virtuales fueron en Sydney (Australia):

Mis dibujos de Sidney (Australia)

Mi última visita virtual hasta el momento ha sido a Lisboa (Portugal) a invitación de Patricia Assunçao, amiga y cofundadora de nuestro grupo Urban Sketchers Gran Canaria, por lo que, pese al cansancio de convocatorias tan seguidas, no pude rechazar:

Mis dibujos de Lisboa

En todo abril no he vuelto a hacer otra visita virtual, incluso a lugares como París, Granada o Barcelona en los que hay mucho que dibujar. He descubierto que dibujar lugares que ya “conozco” me produce algo de tristeza, quizás por la imposibilidad de poder estar allí ahora. Y en los que son similares a otros que conozco mi curiosidad no se dispara.

Por otro lado, los factores anteriores, unidos a que los dibujos me supongan tanto esfuerzo o detalle por estar en casa, por tener a mi alcance – o casi – cualquier tipo de material que necesite, el disponer de tiempo de sobra para hacerlos y que de alguna manera sea dibujar “de foto”, han hecho que pierda algo de interés en ello.

O quizás, para que negarlo, me cueste seguir el ritmo de otros y me guste, en esta circunstancia forzosa, cambiar de actividad con cierta frecuencia.

Aún así tengo en mi cabeza una iniciativa que, estando relacionada con el dibujo virtual, puede que me permita variar y divertirme más. Lo comentaré en un próximo post.

USKGC – Encuentros en Gran Canaria – 2020 (1)

USKGC es el grupo de Urban Sketchers o dibujantes urbanos de la isla de Gran Canaria al que pertenezco. Estos últimos años venimos organizando encuentros de dibujo en distintos puntos de la isla, como ya he reflejado otras veces en este blog.

USK Gran Canaria – Encuentros en Gran Canaria 2020 (1)

Este trimestre comenzamos en enero nuestros encuentros con una luminosa mañana de dibujo en el entorno del Faro de Maspalomas, al sur de Gran Canaria:

USKGC – Maspalomas, Gran Canaria, 19 de enero de 2020

Nuestra siguiente salida fue a comienzos de febrero, en Valsequillo, pueblo del interior donde dibujamos junto al ayuntamiento y al precioso barranco de San Miguel:

USKGC – Valsequillo, Gran Canaria, 1 de febrero de 2020

Al día siguiente, en Vegueta, el barrio histórico de Las Palmas de Gran Canaria, tuvimos un nuevo encuentro en el que dibujamos en el entorno de la Catedral y de la Casa de Colón:

USKGC – Las Palmas de Gran Canaria, 2 de febrero de 2020

Dos semanas después dibujamos en Firgas, otro pueblo del interior de Gran Canaria, donde dibujamos en el entorno cercano a su iglesia:
USKGC – Firgas, Gran Canaria, 16 de febrero de 2020

En marzo nos reunimos a dibujar en Arguineguín, de nuevo en el sur de Gran Canaria en el pueblo, su playa y el puerto:

USKGC – Arguineguín, Gran Canaria, 7 de marzo de 2020

Estos han sido nuestros encuentros hasta el momento en este complicado 2020. Confío en que los retomemos pronto. En estos días de confinamiento hemos intentado seguir con nuestros dibujos de otra manera. Lo contaré en próximos post.

Taller de Acuarela (1)

Cartel del Taller de Acuarela

El pasado 30 de enero comencé una nueva experiencia, que lleva ya 20 días interrumpida, tantos como los que llevamos de confinamiento por la pandemia de coronavirus.

En Emi Manitas, la tienda de mi amiga Emi en mi misma calle, me propuso ella impartir un taller de iniciación a la acuarela. No podía negarme, cerca y en una tienda que es para mí como una tienda de golosinas para un niño, repleta de materiales de bellas artes, de scrap, donde si no encuentro algo se lo pido, y con un espacio amplio donde trabajar…

Emi Manitas

Preparé un cartel, los materiales de acuarela, y comenzamos precisamente con ello, con los materiales necesarios: las tipos de acuarelas, en pastillas o en tubo, los colores necesarios, los tipos de pinceles, de pelo, planos, redondos, finos, gruesos, los pinceles de agua, las paletas, el papel de acuarela y sus variedades…

Y las primeras prácticas: cartas de colores, baños planos y degradados, pintar superficies geométricas, probar a pintar una planta… las horas del taller pasaron volando y quedamos para el siguiente, dos semanas después.

Este taller lo dedicamos a explorar las posibilidades de la acuarela: reservas con cinta, con líquido de enmascarar y con ceras, diferentes texturas con salpicado, soplado, estampado, adición de sal o lejía, retirada de color con plásticos o papel y finalizamos con varias prácticas libres.

Pero el taller siguiente, donde preveíamos empezar a pintar algunos paisajes libres o escogidos por los participantes no se pudo realizar. Primero se retrasó por un viaje, y finalmente, el día previsto, 12 de marzo, fue la víspera del confinamiento y no nos pareció prudente llevarlo a cabo, así que el vídeo de presentación del taller y los planes previstos quedarán para la próxima ocasión posible.

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Dibujar en Granada

Nota previa: tras el desastre de pérdida de fotos en Flickr procedo a reelaborar este blog. Y empiezo con este artículo sobre Granada, porque fue además el último lugar en que estuve este mes, antes de este confinamiento por coronavirus en el que actualmente nos encontramos.

Si para dibujar en Florencia debí esperar 40 años, dibujar en Granada lo hago siempre que voy. Y voy siempre que puedo. Mi madre y parte de mis hermanos están allí, y además, cualquier motivo es bueno para visitar Granada. 

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Granada es una ciudad tan dibujable como Florencia y, salvo la sobrecargada Alhambra y también sus numerosos bares, mucho más tranquila y con muchos rincones donde pararse a mirar y dibujar. Cuenta con colinas como las del Albaycín y la Alhambra desde las que divisar la ciudad y la Vega, que es como un mar interior aún lleno de verdor.

Desde que de adolescente me trasladé con mi familia allí a vivir y a estudiar, Granada ha sido uno de mis lugares preferidos para dibujar. Allí aprendí a dibujar en carboncillo en la Escuela de Artes y Oficios, preparándome para carreras como Arquitectura o Bellas Artes que entonces no había en Granada, sólo en Sevilla, Madrid… y que nunca llegué a cursar.

Ya dibujaba en la calle cuando no se sabía qué eran los Urban Sketchers y admiraba los cuadernos de viaje o bocetos y pinturas de Granada de artistas como Roberts, Fortuny o Sorolla. No conservo ya aquellos viejos dibujos de cuando pasear por la Alhambra y sus jardines (a mediados de los años 70) era una aventura romántica para un dibujante adolescente y aún era algo que se podía disfrutar casi en soledad y tranquilidad y sin seguir rutas establecidas.

Granada es para mí la ciudad del eterno retorno. Sí conservo aún dibujos de hace casi 25 años y resulta curioso para mí regresar a los mismos sitios, y apreciar los cambios, no sólo de la ciudad, de la época del año o de la gente, sino de uno mismo a la hora de mirar y dibujar, o si le dedicas más o menos tiempo. Esta Navidad regresé otra vez y con una pluma con tinta sepia dibujé la Alhambra, la Puerta del Vino,… los pongo al lado para apreciar las posibles diferencias:

Otro lugar donde me gusta pararme a dibujar en Granada, y más cercano a casa de mis padres, es el río Genil y cualquiera de sus puentes, y el Paseo de la Bomba con su ancha rambla, sus exagerados y señoriales chalets y su antigua biblioteca, donde devoré de joven los libros de Herman Hesse o de Mark Twain.

Fuente de las Titas 2013
Biblioteca Municipal
Biblioteca Municipal del Salón

Añado algunos dibujos y podría poner muchos más de Granada, pero no quiero alargar más este post. Si tienen tiempo y ganas pueden pasar por mi algo desordenada cuenta en Instagram @pvil, donde voy compartiendo mis dibujos, fotografías e historias según los momentos.

Alhambra. Torre de las Damas.
Granada. Ventana del Generalife con la Alhambra al fondo,
Generalife. La acequia.
Granada. Albaicín desde la Cuesta de los Chinos.
Granada. Río Darro.
Granada. Palacio de Alcázar Gentil.

@PVil como nombre de artista

@PVil

He comenzado una nueva etapa. Y como tal, requiere de cambios.

El primero cambio será de firma, @PVil en lugar de PVillarrubia. Ya en mi último viaje por Argentina comencé a usarlo. Más adelante mostraré mis dibujos de ese viaje. He tenido varias firmas, PLVM, PVillarrubia y ahora @PVil.

Más adelante habrán otros cambios: de técnicas, de temas, de intereses. Nunca es tarde para cambiar, aunque se empiece por una firma.

Y hoy y mañana, además, participaré en #elCUARTOdelasMARAVILLAS, una iniciativa de exposición y venta en el local de Studio37.

No sé si venderé algo, pero al menos será un repaso a lo realizado hasta ahora, y un punto de partida para lo que vendrá.

Entretanto, hoy creé una obra nueva, distinta a las que he hecho hasta ahora, tasada por mí en la disparatada cifra de 60.000 € y titulada “TRAGEDY”. Aún se está secando. Y por si no se vende, ya me comí el plátano que le sirvió de modelo:

Y aquí piden ver los pasos que seguí:

Urban Sketchers Gran Canaria – Encuentro en la playa de las Canteras

El pasado martes 20 nos reunimos en la Playa de Las Canteras, junto al Auditorio Alfredo Kraus, diez dibujantes. No solemos reunirnos en este mes de agosto, pero la visita de tres dibujantes de fuera, Pedro, de Barcelona, José Manuel de Málaga y Yeray, de Madrid (que al final no pudo asistir) nos animaron a ello. Y el encuentro, como otros, fue especial e inolvidable.

El sitio para quedar fue ante el Auditorio, y mi idea era caminar desde allí hasta la estatua del Atlante, en el Rincón y volver, captando las vistas de la ciudad de Las Palmas desde el paseo. Un “sketchwalk”, como bien dijeron algunos, pues hay más o menos una media hora hasta el mirador del Atlante y otro tanto de vuelta.

Para dar tiempo y decidir si emprender la caminata, decidimos hacer nuestro primer dibujo junto al Auditorio. Cada uno buscó un lugar. Yo, que he dibujado muchas veces Las Canteras, subí donde está la pasarela del Auditorio, donde suelen sacarse fotografías los turistas. Desde allí veía a algunos de mis compañeros dibujantes junto al paseo y la concurrida playa de las Canteras:

Pero lo que yo quería dibujar desde allí era el perfil cambiante de la ciudad, eso que llaman “skyline”, y que en Las Palmas de Gran Canaria lo determina su vista desde la playa de las Canteras, con el perfil de la Isleta y los edificios altos que asoman tras los edificios aterrazados de primera línea de la playa.

El “Skyline” de Las Palmas ha estado además estos días teñido de color y movimiento, no sólo por las habituales nubes y eventuales pájaros, sino por el ruidoso y colorido vuelo de los hidroaviones que ayudaban a apagar el incendio forestal de Gran Canaria:

Reunidos de nuevo a los pies del Auditorio nos tomamos la foto que encabeza este artículo y fotografiamos también nuestros cuadernos:

Y decidimos caminar hasta el mirador del Atlante. A mí me gustan esos paseos, dan pie a la conversación, ampliándole la visión, y en este caso, nos alejaban de la ciudad y nos acercaban al acantilado del Rincón, que muestra la historia geológica de las islas y a las peñas bajo el Atlante, que nos muestran la fuerza del mar y aquella estatua me recuerda aquella época que llamamos “transición democrática”, donde un rey venía a inaugurar en 1986 una carretera y una estatua levantada allí por un escultor, Tony Gallardo, militante comunista que fue represaliado y tuvo que huir por unos años de su isla tiempo atrás.

Sentado allí dibujé la ciudad mucho más lejana, las rocas, el mirador, con Rafael dibujando, y dándole color aparecieron de nuevo los tres hidroaviones volando de nuevo hacia el incendio:

Reunidos después junto a la estatua (declarada Bien de Interés Cultural), la conversación giró en torno a lo que cada uno creía que representaba, de cómo y de qué materiales se hizo, qué sugiere y las intenciones del escultor, lo que daría para un más largo post.

El encuentro terminó con la caminata de vuelta hasta el Auditorio, la reunión alrededor de unas cervezas mostrando nuestras libretas y trabajos, y la tertulia sobre técnicas, métodos, materiales e intenciones de nuestros dibujos. Y con la despedida, quedamos para vernos en próximos encuentros.