“¡Sí, soy un Artista!”

(Dedicado al Ministro de Cultura y Deportes, D. Miquel Octavi Iceta i Llorens, con todo respeto y confiando en que lea el correo que le envié, y por qué no, este post que le dedico)

@Pvil, artista, dibujando


¡Sí, soy un Artista, tengo 61 años, y soy Artista!”

Eso contesté el viernes pasado a una funcionaria del Ministerio de Cultura que me llamó.

Tras decirme que lo de las pensiones era cosa de la Seguridad Social y yo insistirle que correspondía al Ministerio de Cultura solucionar nuestro caso, me preguntó:

“¿Pero es que es usted artista?”

Mi contestación, espontánea, sin pensar, fue la que encabeza este post.

Y lo que siguió fue una conversación donde le expliqué que dibujaba, que pintaba, que actuaba, que escribía, que era mi ilusión publicar mi primer libro con mis dibujos y que me parecía injusto que me penalizaran por ello. Que ójala ganase algún día lo bastante como para que no me importase que me quitasen la pensión, pero que si eso no fuera posible, que tal como está el mercado del Arte parece lo más lógico, sería injusto que por un pequeño ingreso me retirasen la pensión.

Que si cobraba la pensión es porque había debido ganarme la vida como profesor de dibujo y porque con mis años trabajados y cotizados exigidos por la ley se me permitía retirarme a los 60, y que mi ilusión era, y es ahora, dedicar ese tiempo a crear Arte y Cultura, y que facilitar eso era de interés del Ministerio de Cultura y Deportes, y del ministro.

Lamento ahora no recordar el nombre de aquella funcionaria, quizás porque no me lo dijo, quizás porque al ser mi primera llamada de un ministerio y estar más concentrado en explicar los motivos de mi correo del día anterior, simplemente lo olvidé.

Terminó su llamada facilitándome el correo del Ministro de Cultura para que, como ya conté en un post en mi otro blog, “Discentia” , le contase nuestra situación.

Escribo esto porque es la primera vez, que yo recuerde, que lo he dicho claramente:

“¡SOY ARTISTA!”

Siempre esa modestia, ese “tengo mucho que aprender”, ese “vendí un solo cuadro en mi única exposición”, ese “he ganado el premio por la suerte del novato”, esos “no, por favor…” cuando algún alumno proponía hacer un trabajo… sobre mí… esos “bueno, sí…” cuando otros me decían “eres un artista”, …

Resultó para mí emocionante que al pedir a amigos dibujantes con los que había compartido momentos que me escribieran unas palabras para mi futuro primer libro de dibujos la palabra “Artista” estaba presente en lo que me escribieron, como el hecho de crear lo está en esas fotos que me hicieron y que encabezan este post. Ese mismo libro que espero tener pronto, que no sé si, al no dejarme venderlo, habré de esconder, regalar o que esperen a mi muerte para que alguien lo vea.

Cuánto me ha costado decir “¡soy un artista!”. Y ha tenido que ser como respuesta a una desconocida…

Creo, sin modestia, que reúno las seis acepciones.

Quizás para la quinta, y regreso a la modestia, “persona que hace algo con suma perfección”, aún me quede un poco de tiempo, si la salud, los ministerios y los misterios me dejan. A Saramago, Picasso, César Manrique, no les miraron la edad. Quizás porque no cobraban una pensión.

Por eso quiero terminar, (y ojalá la lea el Ministro de Cultura, aquella funcionaria y las personas que quieran recibirme para hablar de esto, ) con esta cita del artista japonés Hokusai, escrita a sus juveniles 75 años (vivió hasta los 88):

“A la edad de cinco años tenía la manía de hacer trazos de las cosas. A la edad de 50, había producido un gran número de dibujos. Con todo, ninguno tuvo un verdadero mérito hasta la edad de 70. A los 73, finalmente, aprendí algo sobre la verdadera forma de las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, hierbas o árboles. Por lo tanto, a la edad de 80 habré hecho un cierto progreso. A los 90 habré penetrado el significado más profundo del mundo. A los 100 habré llegado finalmente a un nivel excepcional. Y a los 110, cada punto y cada línea de mis dibujos poseerán vida propia”.

Y con la obra que más me gusta de Hokusai, “La gran ola de Kanagawa” un grabado en madera que creó, miren qué casualidad, cuando tenía mi edad, entre lo 60 y 63 años, y que habla del esfuerzo y del valor de navegar entre enormes olas.

Hokusai“La gran ola de Kanagawa”

Y entenderán mejor la frase y la foto con la que termino este post:

SOY UN ARTISTA

@PVil, ARTISTA

Retratos

El retrato es una de mis… habilidades… o debilidades.

Me gusta ver aparecer un rostro en un papel y verle coger vida en mirada, piel y pelo.

Tuve un momento difícil con el retrato, cuando hace ya 24 años, cuando dibujé el retrato de mi padre:

Retrato de mi padre, 1997

Cuando fui a enseñárselo, mi padre estaba indispuesto, así que sólo pudo verlo con una amarga sonrisa. Pensó, pensamos, que era una indigestión. Al día siguiente, cuando regresé de trabajar, supe que había sufrido un infarto. Estuvo dos meses en el hospital y finalmente falleció. Ese retrato en modesto pastel preside hoy el salón de la casa de mi madre.

Durante mucho tiempo me negué a retratar a personas que conocía personalmente, especialmente a mi familia. Poco a poco lo fui superando, retratando a actrices, fotos de revistas, desconocidos, iba superando el reparo a hacerlo. Me gusta probar con diversas técnicas, lápiz, pasteles, acuarela, o combinarlas a veces. Me gusta aprender de otros artistas y admirar cómo lo hacen. Alguna vez, en parte pensando en mis antiguos alumnos, he puesto en mi Youtube, PVillarrubia, vídeos dibujando un retrato:

Retrato de Isabella Rossellini
Dibujo de chica

Hace ya tiempo, en Flickr, entré en un grupo, Julia Kay Portrait Party, ya conocido como “JKPP”, donde aportábamos nuestras fotos y nos dibujábamos unos a otros. Incluso de ese grupo nació un libro, “Portrait Revolution”, para el que me pidieron varios dibujos, de lo que no obtuve ni ganancia ni copia, pero me gustó ver mis dibujos publicados y hasta me compré una copia para fortalecer mi ego y filmé un vídeo con ella. Entonces firmaba “PVillarrubia”.

Los cambios en Flickr, donde sigo siendo PVillarrubia, con la pérdida de muchas imágenes que tenía publicadas allí, hicieron que poco a poco me alejase del grupo, lo que no significa que haya dejado de dibujar retratos.

A veces simplemente tomo una foto de alguien en Instagram y la transformo en su retrato, con técnicas variadas, a veces tradicionales, a veces digitales:

Retratos de mi Instagram, @PVil

A veces el mejor, y único, premio es recibir el agradecimiento de los retratados, ya que suelo mencionarlos, o los corazoncitos de “me gusta” de quienes me siguen en Instagram.

Otra opción de satisfacer mis deseos de retratar es la red Sktchy, con un funcionamiento similar al grupo de Julia Kay, pero planteada como una aplicación para móvil. Compartimos allí nuestros retratos y nos retratamos unos a otros, recibiendo por ello… corazones y comentarios.

Algunos de mis retratos en Sktchy App

Sktchy ha incluido además una Sktchy School, donde artistas ofrecen cursos en los que muestran en vídeo cómo trabajan y proponen ejercicios. Los que más me gustan son los que plantean como reto, como #3oFaces30Days, que plantean eso, dibujar 30 retratos en 30 días. Comprobar cómo dibujan la misma persona, no sólo el artista sino los alumnos, que a su vez pueden ser artistas o profesores de otros cursos, resulta muy interesante. Yo ya he participado en dos, el año pasado y éste.

Pero lo contaré, espero, en un próximo artículo.

“Sketchcrawl” en solitario, 9 años después

“Sketchcrawl”, para quien no lo sepa, es una maratón de dibujo urbano o “urban sketch” que se realiza en un día señalado, generalmente dibujando un lugar o siguiendo una ruta.

Hay sketchcrawl a nivel mundial que se convocan cada cuatro meses a la vez en distintos lugares del mundo en el foro de la web Sketchcrawl.com. Cada lugar convoca su encuentro y luego publican fotografías de sus dibujos y comentarios en el foro. El pasado 16 de enero se celebró el 70º Sketchecrawl.

Hace 9 años, el 21 de enero de 2012, se convocaba el 34 Sketchcrawl mundial y me pareció entonces buena idea convocar nuestro primer encuentro de urban sketchers en Las Palmas de Gran Canaria con ese motivo. No conocía a nadie personalmente entonces, así que convoqué por Facebook Twitter y en mi blog a quien pudiera estar interesado, convencí a mi hija Irene, 10 añitos entonces, para que me acompañara y hasta elaboré un itinerario por la ciudad con 6 puntos de encuentro y dibujo.

sketchcrawl2012LP6_hoja ruta
34º Sketchcrawl Las Palmas de Gran Canaria – Cartel y Hoja de ruta

El relato de aquella jornada aún se puede leer en este blog, y al haber subido cada foto al blog , las imágenes aún se conservan:

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA – 34 SKETCHCRAWL MUNDIAL – 21 DE ENERO DE 2012

Lo recordé a finales de enero. cuando tuvimos que cancelar el encuentro previsto de Urban Sketchers Gran Canaria, y decidí que si no podíamos dibujar en grupo, podría yo salir y repetir aquella larga jornada de 2012.

Mi interés en comparar el paso de tiempo en la ciudad, las circunstancias de cada momento y el cambio posible en mi manera de ver y representar lo que veo fue otro acicate para hacerlo.

Así que el pasado 24 de enero me fui a la plaza de Santa Ana, y desde el mismo punto en que dibujé en 2012 me puse a dibujar. El día estaba claro y soleado, lo que no recordaba de entonces, el sol me daba en plena cara y puedo decir que pasé bastante calor. Esa no era la única diferencia, también lo era la mascarilla y la soledad:

Quizás por todo ello mi dibujo no pudo ser tan panorámico como el de 2012:

El siguiente punto era la Plaza de Cairasco, y esta vez escogí el punto opuesto a 2012, convenientemente a la sombra la dibujé desde la Alameda de Colón:

Antes de ir al tercer lugar, el Parque San Telmo decídí pasar por un lugar donde pasé muchas horas en los años 80 y 90, el pub Cuasquías, ahora cerrado y en venta, signo de cómo cambian los tiempos. Su letrero, con la A y la S a medio caer, su cierre con el número 83, su fachada antigua y colorista y el letrero de “se vende” daban para mucho pensar… y dibujar:

Caminando por la calle Triana me detuve en otro lugar que tenía muchos recuerdos para mí. Ahora se llama Café Regina, pero en los 80 estaba por allí la Cafetería Triana, donde nos reuníamos algunos fan del cómic y compartíamos ideas, dibujos y proyectos de los que salió aquel fanzine llamado “El Camello”. Me senté y dibujé mientras reponía mis fuerzas con una cerveza y un sándwich:

Ya llevaba 4 dibujos y me dirigí al parque San Telmo. En 2012 dibujé a la gente que tomaba el aperitivo en el Quiosco Modernista. Ese día estaba cerrado y sólo estaban allí sus sombrillas cerradas, como extraños monjes blancos:

03. Parque San Telmo (PVillarrubia)

Para el siguiente punto, el Parque Santa Catalina, necesitaba coger la guagua, el bus si no viven aquí, para dibujar la estatua de Lolita Pluma, aquel rincón del parque, y asomando la torre del “hotel AC”, que antes tuvo más nombres, “Don Juan”, “Los Bardinos”…

No pude estar mucho, el dibujo era complicado, y la zona, dibujando en solitario, no es excesivamente tranquila, así que lo dejé en dibujo solamente.

04. Parque Santa Catalina (PVillarrubia)

En casa, al regreso decidí darle color:

Pero antes, para finalizar el encuentro, debía dirigirme a las Canteras, pero no a la zona más cercana, sino a la Plaza de Saulo Torón, casi al final de la playa, cerca de la Puntilla. Allí, casi al atardecer, hice mi séptimo y último dibujo del día, la playa de las Canteras:

Allí terminó mi larga jornada, y mi foto final con mi dibujo fue muy distinta y más solitaria que la de aquel grupo en 2012. También comprendí lo agotadora que fue y por qué, quizás, en adelante no volvimos a repetir una ruta tan larga y nos conformamos con encuentros de media jornada.

05. Playa de las Canteras - Foto final de Grupo

A mí me sirvió para apreciar las diferencias que marcan esta época, los cambios en mi dibujo para los mismos temas y quizás que me sienta más a gusto dibujando temas distintos, mis dibujos de Cuasquías y del Café Regina estaban más sueltos libres y coloristas. Quizás el recuerdo de lo dibujado entonces me impidió verlos como temas nuevos.

Fue interesante. La ciudad cambia y nosotros con ella. Quizás repita esta experiencia con otros lugares ya dibujados, en grupo o en solitario. Entretanto les dejo con un collage de mis dibujos y un vídeo que resume aquella jornada:

2020 – @PVil – Breve balance

Mis retratos, dibujos y acuarelas en 2020
Mis Urban Sketches de 2020

El año 2020 no fue ni tan bueno como esperaba ni tan malo como temía.

No volví a escribir aquí desde abril, es cierto, y hasta puede que sea bueno, pero no dejé de crear.

Muchas cosas se interrumpieron y finalmente se cancelaron, como mis previstos viajes o un taller de acuarela que me atreví a comenzar:

En casa, cuando no pude salir, dibujé desde la ventana, mirando la pantalla de mi ordenador o la taza de café que tenía delante.

En 2020 me apunté a más cursos de arte (Doméstika, Crehana, Udemy, Sktchy, Sketchbook Skool, …) de los que podría realizar en 10 años. Aprendí algunas cosas. Copié o interpreté otras. Comprendí que necesitaban tiempo y práctica. Sigo con ello.

En cuanto al dibujo urbano, durante el confinamiento me inventé los “encuentros virtuales”: escogíamos un lugar en Google Maps, señalábamos unos puntos de interés y los dibujábamos mirando al ordenador. La idea, que en principio rechazaron los urban sketchers, tuvo éxito, se internacionalizó, se crearon grupos, y hoy es una práctica muy común entre dibujantes.

Y desde que pudimos salir, los Urban Sketchers Gran Canaria organizamos algunas salidas: lugares de la isla en los que nunca habíamos dibujado, y en condiciones en las que nunca habíamos dibujado. 15 eventos, entre virtuales y presenciales, conseguimos organizar:

Cuando yo usaba Flickr como portfolio, solía usarlo para ver las publicaciones de ese año y compararlas con las anteriores. Eso me permitía saber si había creado más o menos. En 2020, sin un portfolio oficial, es Instagram donde publico la mayoría de mis obras, y los “me gusta” el baremo con que mido su “valor” y la base de selección de las obras de los vídeos de cabecera.

Pero, sin contarlas, creo que en 2020, pese a disponer de más tiempo, han sido menos obras, pero también más variadas. He probado cosas distintas, desde encuadernar a collages. Ha habido más fotografías que dibujos o pinturas, algo de arte digital, algunos vídeos, mucho leído o visto en las pantallas.

Cierto que en 2020 se quedaron cosas en proyecto, como un libro mío, exponer, solo o en grupo, crear obras en torno a un motivo o en serie, probar el grabado o el modelado, pintar o dibujar más afuera, en la calle o en viajes, así que no puedo ni darme por satisfecho ni tampoco por vencido. Ahí siguen, y algunos serán realidad y otros seguirán siendo proyecto.

En estos tiempos agradezco sobre todo la salud y el tiempo de quienes conozco, y espero que todo vaya yendo poco a poco hacia eso que llaman “normalidad” y que sería básicamente vivir sin limitaciones, viajar, beber, abrazar, caminar, mirar, crear.

Mientras, de lo que se pueda y como se pueda, iré creando. Y espero compartirlo. De algún modo.

Agonía Cultural

#ConfinArte… o Arte con fin.

Acabó MI #ApagónCultural.

Y recalco lo de “MI”, porque bastaron pocas horas de críticas, presión, insultos varios, la promesa de una reunión para que quienes convocaron (aún no sé muy bien quienes fueron) el #ApagónCultural lo desconvocaran rápidamente.

Así que, con mis dudas aún y todo, me quedé yo solo con unos pocos más sin tocar pinceles o lápices 48 horas.

Me recordó mis últimas huelgas como docente: que si no eran oportunas, que si no sirven de nada, que para qué perder mi dinero, que nos van a criticar… y terminaba yo con unos pocos más haciendo un parón testimonial.

Pero no me vino mal. Coincidiendo además con unos días donde recordé que de niño se paraba todo, hasta la música, donde sonaban tambores y se encendían velas en las calles, donde había que estar triste porque “murió el Señor”. Sólo un par de días, porque luego venía “la resurrección”. Complejos conceptos para un niño.

El Arte con fin no es más que un reflejo de la vida. El arte para mí hoy es reencontrarme con los dibujos de Uderzo, que murió en estos días y que reflejan muy bien la situación o situaciones en que nos encontramos:

El Arte, hace tiempo, confinado en palacios, conventos e iglesias, quería también a su manera, como en este cuadro de El Greco, reflejar la vida, fuese o no sobrenatural:

Mi arte confinado refleja nuestra agonía actual: la taza de café, las vistas desde nuestra ventana, autorretratos diversos, ese reloj, el calendario… momentos congelados que parecen no pasar:

Así estoy yo como artista, como modesto artista, probando a pasar 48 horas sin crear arte, sin compartir mi arte.

Más duro me habría sido no ver arte, no consumir arte, no disfrutar del arte ajeno. Eso me fue imposible: cómo no mirar un dibujo, ojear un libro, escuchar una canción, cómo no admirar esto o aquello… eso, debo reconocerlo, no me fue posible. Las 48 horas me fueron así más leves, al fin y al cabo mis manos, mis ojos, mi mente, no son más que un pequeño punto, apenas reconocible.

Entiendo al resto de artistas, y a quienes trabajan en el arte. No son más que el reflejo de esta sociedad. Con muy privilegiados arriba y muy modestos abajo. Viviendo en grandes mansiones y cubículos ínfimos. Con medios de sobra y sin medios. Es fácil dividir así.

Ayer, cuando leía los insultos, las valoraciones, el desprecio, las opiniones de autodenominados artistas no pude más que sentir tristeza, o estupor, o dudas. Como hace 48 horas.

Y ¿Qué es la cultura? dicen que tiene más de 250 definiciones. Una de ellas dice que viene de “cultivar”…

¿Y el Arte?, menos acuerdo hay aún en esto, pues depende del tipo, época, mercado, incluso se define como una habilidad, como una manera especial de hacer las cosas.

Así que al final artistas somos todos. Y todos distintos. Puede que se apage, que agonice. O quizás no.

Y a algunos pequeños artistas como yo nos ha dado también por escribir nuestras dudas y perplejidades, nuestros miedos y nuestras esperanzas. Quizás algún día llegue, como canta Silvio Rodríguez, el momento oportuno, la palabra precisa, la sonrisa perfecta, pero no para un apagón cultural sino para lo contrario, lo deseado, un encendido, un incendio cultural.

Y mientras eso llega, yo me entretendré escuchando a Silvio Rodríguez cantar no en su mejor versión, pero sí en una de las más recientes una canción que pide que ójala “… se te acabe la mirada constante, la palara precisa, la sonrisa perfecta …”

Y yo termino pidiendo que ojalá que se acabe esto. Hoy esta canción se la dedico a esta pandemia “perfecta”:

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
Para que no las puedas convertir en cristal
Ojalá que la lluvia deje de ser el milagro que baja por tu cuerpo
Ojalá que la luna pueda salir sin si
Ojalá que la tierra no te bese los pasosOjalá se te acabe la mirada constante
La palara precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en cancionesOjalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda
Ojalá que tu nombre se le olvide esta voz
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado
Ojalá que el deseo se vaya atrás de ti
A tu viejo gobierno de difuntos y flores

¿APAGAR LA CULTURA… O… A PAGAR LA CULTURA?

Mi imagen modificada del aviso de #ApagonCultural

Comienzo este día con el aviso de #ApagónCultural y de #CulturaEnHuelga que circula por las redes. Casi lo primero que hago es modificarlo y compartirlo en mis redes con la pregunta que pongo por título a este post.

Y es que me pregunto: ¿se puede apagar la Cultura? ¿se busca pagar por la Cultura? y me hago una pregunta más, más personal, ¿debo sumarme yo a un #ApagónCultural en este periodo de apagón “vital”?

¿Se puede apagar la Cultura? No, porque la cultura abarca mucho más que lo que se ha llamado “industria cultural”. Y más en estos tiempos de interconexión, donde encontramos fácilmente todo “conocimientos e ideas no especializados adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo” y todo tipo “de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época, etc.” como nos dicen las definiciones de Cultura.

Supongo que lo que se busca es apagar estos dos días el hecho de compartir trabajos culturales, pero al ser una convocatoria nacional y personal, será fácil encontrar Cultura en otros lugares, espacios, personas e instituciones, e incluso en nuestros archivos, libros, y memorias si perdemos la conexión.

Por lo tanto…

¿Se busca pagar por la Cultura? debo pensar que es la “industria cultural” la que, ante esta amenaza sanitaria convertida en económica, busca, como otros sectores, que se le ayude a superar este parón. No ha sido la Cultura, como la Educación o la Investigación, nunca una de las prioridades habituales de los gobiernos. Lo poco que se ha dado, en mi opinión, se ha ido repartiendo en cascada, con algunos más privilegiados y otros a los que sólo llegaban las migajas culturales, y generalmente asociadas a preferencias políticas, burocráticas o de modas al uso.

Es cierto que muchos artistas vamos a sufrir, como ya lo hacíamos antes, pero de manera más intensa y dramática, las penurias económicas que ya pasamos, la poca valoración de lo que hacemos y creamos, y parece necesario llamar la atención sobre nuestras necesidades, como las de otros colectivos, como la artesanía, el deporte de base u otros y buscar medidas que nos ayuden a superar esta etapa.

Y aunque resulte difícil, estoy de acuerdo en que es preciso reivindicar el valor de la Cultura, reconocer su utilidad en nuestra vida diaria, y más a la luz de estos días de apagón en otras actividades, en los que la Cultura de alguna manera ha vuelto a renacer y a darnos satisfacción, conexión, emociones y afecto.

Dicho esto…

¿Debo sumarme yo a un #ApagónCultural en este periodo de apagón “vital”?

Dejar de compartir no es difícil. Ya lo he hecho en periodos de trabajo docente, de enfermedad o en viajes con mala cobertura. Pero… ¿servirá de algo?, ¿lo notará el presidente, el ministro o sus altos cargos? mucho me temo que la ausencia de la obra de un modesto artista no llegará a sus ojos ni a sus libros de cuentas.

Más difícil sería para mí, para mis ojos, para mis manos, dejar de crear: 48 horas de papel en blanco, de manos limpias y pulidas, de intentar no pensar en nada nuevo, sólo comer, dormir y consumir…

¿Y consumir qué? debería ser solo información, porque… ¿no debería yo dejar de consumir ningún tipo de cultura, conocimiento, lectura, costumbre, música, idea…? porque si hago eso… ¿qué tipo de #ApagónCultural haría yo?

¿Qué harían, hicieron, artistas de otras épocas en situaciones parecidas, guerras, pestes, epidemias, dictaduras…? ¿apagarse?

¿Y un artista modesto, casi insignificante, como yo?

Así que como en una novela o película, termino mi post repleto de más dudas, en este parón circunstancial, el que me ha llevado a escribir estas palabras, que de alguna manera también son cultura. O acerca de ella.

Salud.

ÍsOlas – Aislados – una propuesta

“…Aún así tengo en mi cabeza una iniciativa que, estando relacionada con el dibujo virtual, puede que me permita variar y divertirme más. Lo comentaré en un próximo post.”

Así terminé mi último post, así que voy a dedicar este a plantear una propuesta que se me ha ocurrido:

Aislamiento -> islas -> ÍsOlas

Para los que vivimos en islas el aislamiento está siempre presente, ya sea por la distancia, la metereología, la lejanía de otra gente, la imposibilidad de romper esa barrera atravesando llanuras o países, si no es por mar, o por avión.

A veces, como sucedió con Gauguin, la isla supone un aislamiento voluntario, un distanciamiento de problemas o de lo que supone lo malo de la “civilización”. Quizás por eso, cuando me propuse el dibujo virtual con Google Maps mi primer pensamiento fue precisamente una isla lejana, Islandia.

Mi propuesta es pues:

  • DIBUJAR ISLAS
  • ESCOGER UN ARCHIPIÉLAGO O UN CONJUNTO DE ISLAS CERCANAS.
  • NO DIBUJAR LA MISMA ISLA NI EL MISMO LUGAR.
  • COMPARTIR LO DIBUJADO EN LA RED.

Como prueba, y también porque vivo aquí, yo comenzaría por el archipiélago Canario. Luego podrían ser las islas del caribe, el Pacífico, las de Oceanía, Japón, Filipinas, … dicen que hay 2149 islas en el mundo, y suponen un 6,3% de la superficie del planeta y un 10% de la población mundial. Si quieren una lista de ellas, en la Wikipedia pueden encontrar una:


Mientras, yo he empezado a practicar con Tahití, la isla que escogió Gauguin para aislarse:

USK Virtual – Dibujar por Internet

(Mi post 150 en este blog, Acuarelas y Apuntes”)

El 19 de marzo pasado, una semana ya en confinamiento por coronavirus, se me ocurrió una idea, que como se ve en la imagen, en su momento me pareció algo loca y que comuniqué a los miembros del grupo Urban Sketchers de Gran Canaria y al grupo vecino, Urban Sketchers de Lanzarote:

  • Dibujar sitios remotos a partir de imágenes de Google Maps, que en algunas de ellas, como las de 360º, nos permiten girar la mirada o pasear por la zona escogiendo el lugar que más nos guste dibujar.
  • Comencé este reto proponiendo dibujar Reykiavik, en Islandia, un lugar tan remoto para mí que dudo pueda visitar en persona, y tan distinto y lejos de este encierro que me interesaba dibujar.
  • Antes de empezar, “paseé virtualmente” por Reykiavik, buscando aquellos lugares que me parecieron más “dibujables”, copié los enlaces a las imágenes y los compartí con los grupos de Urban Sketchers, marcando una fecha, 20 de marzo y un horario de comienzo para estar de alguna manera “conectados”.
  • El resultado, si bien no es como dibujar en la calle, fue bastante positivo. En mi caso quizás la comodidad de mi casa hizo que dedicase a cada lugar más tiempo y más medios de lo que es habitual en nuestros encuentros.

Mis cinco dibujos de Reykiavik me dejaron razonablemente satisfecho. Sin embargo, como ya dije, dediqué a ellos más tiempo y detalles de los que suelo disponer habitualmente, por lo que estuvo entre una sesión de dibujo urbano y otra de acuarela o paisaje en casa.

Mis dibujos de Reykiavik (Islandia)

Fue más positivo para mí poder ver los resultados de otros dibujantes ante el mismo motivo.

Aquellos dibujos los etiquetamos y publicitamos con las etiquetas #USKathome y #USKencasa, como habían hecho otros grupos. Sin embargo pronto me di cuenta de que lo que hicimos no era propiamente “urban sketchers” y por lo tanto no debíamos etiquetarlo así ni compartirlo en nuestro grupo de Facebook, así que creé un grupo que llamé “USK Virtual“, y #USKVirtual es la etiqueta con la que hemos llamado este tipo de encuentros.

Desde entonces hemos dibujado en sitios diversos, como Haarlem en Países Bajos, donde vive Anne Rose Oosterbaan, una artista holandesa que conocí brevemente en nuestro último encuentro de USKGC en Arguineguín y que creó su propio grupo #USKVirtual en Facebook donde ha venido realizando múltiples quedadas virtuales desde entonces (19 hasta ahora y 3 en curso hoy, todo un récord de actividad):

Mis dibujos de Haarlem (Países Bajos)

Yo no he ido a todas, obviamente. Mis siguientes quedadas virtuales fueron en Sydney (Australia):

Mis dibujos de Sidney (Australia)

Mi última visita virtual hasta el momento ha sido a Lisboa (Portugal) a invitación de Patricia Assunçao, amiga y cofundadora de nuestro grupo Urban Sketchers Gran Canaria, por lo que, pese al cansancio de convocatorias tan seguidas, no pude rechazar:

Mis dibujos de Lisboa

En todo abril no he vuelto a hacer otra visita virtual, incluso a lugares como París, Granada o Barcelona en los que hay mucho que dibujar. He descubierto que dibujar lugares que ya “conozco” me produce algo de tristeza, quizás por la imposibilidad de poder estar allí ahora. Y en los que son similares a otros que conozco mi curiosidad no se dispara.

Por otro lado, los factores anteriores, unidos a que los dibujos me supongan tanto esfuerzo o detalle por estar en casa, por tener a mi alcance – o casi – cualquier tipo de material que necesite, el disponer de tiempo de sobra para hacerlos y que de alguna manera sea dibujar “de foto”, han hecho que pierda algo de interés en ello.

O quizás, para que negarlo, me cueste seguir el ritmo de otros y me guste, en esta circunstancia forzosa, cambiar de actividad con cierta frecuencia.

Aún así tengo en mi cabeza una iniciativa que, estando relacionada con el dibujo virtual, puede que me permita variar y divertirme más. Lo comentaré en un próximo post.

USKGC – Encuentros en Gran Canaria – 2020 (1)

USKGC es el grupo de Urban Sketchers o dibujantes urbanos de la isla de Gran Canaria al que pertenezco. Estos últimos años venimos organizando encuentros de dibujo en distintos puntos de la isla, como ya he reflejado otras veces en este blog.

USK Gran Canaria – Encuentros en Gran Canaria 2020 (1)

Este trimestre comenzamos en enero nuestros encuentros con una luminosa mañana de dibujo en el entorno del Faro de Maspalomas, al sur de Gran Canaria:

USKGC – Maspalomas, Gran Canaria, 19 de enero de 2020

Nuestra siguiente salida fue a comienzos de febrero, en Valsequillo, pueblo del interior donde dibujamos junto al ayuntamiento y al precioso barranco de San Miguel:

USKGC – Valsequillo, Gran Canaria, 1 de febrero de 2020

Al día siguiente, en Vegueta, el barrio histórico de Las Palmas de Gran Canaria, tuvimos un nuevo encuentro en el que dibujamos en el entorno de la Catedral y de la Casa de Colón:

USKGC – Las Palmas de Gran Canaria, 2 de febrero de 2020

Dos semanas después dibujamos en Firgas, otro pueblo del interior de Gran Canaria, donde dibujamos en el entorno cercano a su iglesia:
USKGC – Firgas, Gran Canaria, 16 de febrero de 2020

En marzo nos reunimos a dibujar en Arguineguín, de nuevo en el sur de Gran Canaria en el pueblo, su playa y el puerto:

USKGC – Arguineguín, Gran Canaria, 7 de marzo de 2020

Estos han sido nuestros encuentros hasta el momento en este complicado 2020. Confío en que los retomemos pronto. En estos días de confinamiento hemos intentado seguir con nuestros dibujos de otra manera. Lo contaré en próximos post.