“Sketchcrawl” en solitario, 9 años después

“Sketchcrawl”, para quien no lo sepa, es una maratón de dibujo urbano o “urban sketch” que se realiza en un día señalado, generalmente dibujando un lugar o siguiendo una ruta.

Hay sketchcrawl a nivel mundial que se convocan cada cuatro meses a la vez en distintos lugares del mundo en el foro de la web Sketchcrawl.com. Cada lugar convoca su encuentro y luego publican fotografías de sus dibujos y comentarios en el foro. El pasado 16 de enero se celebró el 70º Sketchecrawl.

Hace 9 años, el 21 de enero de 2012, se convocaba el 34 Sketchcrawl mundial y me pareció entonces buena idea convocar nuestro primer encuentro de urban sketchers en Las Palmas de Gran Canaria con ese motivo. No conocía a nadie personalmente entonces, así que convoqué por Facebook Twitter y en mi blog a quien pudiera estar interesado, convencí a mi hija Irene, 10 añitos entonces, para que me acompañara y hasta elaboré un itinerario por la ciudad con 6 puntos de encuentro y dibujo.

sketchcrawl2012LP6_hoja ruta
34º Sketchcrawl Las Palmas de Gran Canaria – Cartel y Hoja de ruta

El relato de aquella jornada aún se puede leer en este blog, y al haber subido cada foto al blog , las imágenes aún se conservan:

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA – 34 SKETCHCRAWL MUNDIAL – 21 DE ENERO DE 2012

Lo recordé a finales de enero. cuando tuvimos que cancelar el encuentro previsto de Urban Sketchers Gran Canaria, y decidí que si no podíamos dibujar en grupo, podría yo salir y repetir aquella larga jornada de 2012.

Mi interés en comparar el paso de tiempo en la ciudad, las circunstancias de cada momento y el cambio posible en mi manera de ver y representar lo que veo fue otro acicate para hacerlo.

Así que el pasado 24 de enero me fui a la plaza de Santa Ana, y desde el mismo punto en que dibujé en 2012 me puse a dibujar. El día estaba claro y soleado, lo que no recordaba de entonces, el sol me daba en plena cara y puedo decir que pasé bastante calor. Esa no era la única diferencia, también lo era la mascarilla y la soledad:

Quizás por todo ello mi dibujo no pudo ser tan panorámico como el de 2012:

El siguiente punto era la Plaza de Cairasco, y esta vez escogí el punto opuesto a 2012, convenientemente a la sombra la dibujé desde la Alameda de Colón:

Antes de ir al tercer lugar, el Parque San Telmo decídí pasar por un lugar donde pasé muchas horas en los años 80 y 90, el pub Cuasquías, ahora cerrado y en venta, signo de cómo cambian los tiempos. Su letrero, con la A y la S a medio caer, su cierre con el número 83, su fachada antigua y colorista y el letrero de “se vende” daban para mucho pensar… y dibujar:

Caminando por la calle Triana me detuve en otro lugar que tenía muchos recuerdos para mí. Ahora se llama Café Regina, pero en los 80 estaba por allí la Cafetería Triana, donde nos reuníamos algunos fan del cómic y compartíamos ideas, dibujos y proyectos de los que salió aquel fanzine llamado “El Camello”. Me senté y dibujé mientras reponía mis fuerzas con una cerveza y un sándwich:

Ya llevaba 4 dibujos y me dirigí al parque San Telmo. En 2012 dibujé a la gente que tomaba el aperitivo en el Quiosco Modernista. Ese día estaba cerrado y sólo estaban allí sus sombrillas cerradas, como extraños monjes blancos:

03. Parque San Telmo (PVillarrubia)

Para el siguiente punto, el Parque Santa Catalina, necesitaba coger la guagua, el bus si no viven aquí, para dibujar la estatua de Lolita Pluma, aquel rincón del parque, y asomando la torre del “hotel AC”, que antes tuvo más nombres, “Don Juan”, “Los Bardinos”…

No pude estar mucho, el dibujo era complicado, y la zona, dibujando en solitario, no es excesivamente tranquila, así que lo dejé en dibujo solamente.

04. Parque Santa Catalina (PVillarrubia)

En casa, al regreso decidí darle color:

Pero antes, para finalizar el encuentro, debía dirigirme a las Canteras, pero no a la zona más cercana, sino a la Plaza de Saulo Torón, casi al final de la playa, cerca de la Puntilla. Allí, casi al atardecer, hice mi séptimo y último dibujo del día, la playa de las Canteras:

Allí terminó mi larga jornada, y mi foto final con mi dibujo fue muy distinta y más solitaria que la de aquel grupo en 2012. También comprendí lo agotadora que fue y por qué, quizás, en adelante no volvimos a repetir una ruta tan larga y nos conformamos con encuentros de media jornada.

05. Playa de las Canteras - Foto final de Grupo

A mí me sirvió para apreciar las diferencias que marcan esta época, los cambios en mi dibujo para los mismos temas y quizás que me sienta más a gusto dibujando temas distintos, mis dibujos de Cuasquías y del Café Regina estaban más sueltos libres y coloristas. Quizás el recuerdo de lo dibujado entonces me impidió verlos como temas nuevos.

Fue interesante. La ciudad cambia y nosotros con ella. Quizás repita esta experiencia con otros lugares ya dibujados, en grupo o en solitario. Entretanto les dejo con un collage de mis dibujos y un vídeo que resume aquella jornada:

2020 – @PVil – Breve balance

Mis retratos, dibujos y acuarelas en 2020
Mis Urban Sketches de 2020

El año 2020 no fue ni tan bueno como esperaba ni tan malo como temía.

No volví a escribir aquí desde abril, es cierto, y hasta puede que sea bueno, pero no dejé de crear.

Muchas cosas se interrumpieron y finalmente se cancelaron, como mis previstos viajes o un taller de acuarela que me atreví a comenzar:

En casa, cuando no pude salir, dibujé desde la ventana, mirando la pantalla de mi ordenador o la taza de café que tenía delante.

En 2020 me apunté a más cursos de arte (Doméstika, Crehana, Udemy, Sktchy, Sketchbook Skool, …) de los que podría realizar en 10 años. Aprendí algunas cosas. Copié o interpreté otras. Comprendí que necesitaban tiempo y práctica. Sigo con ello.

En cuanto al dibujo urbano, durante el confinamiento me inventé los “encuentros virtuales”: escogíamos un lugar en Google Maps, señalábamos unos puntos de interés y los dibujábamos mirando al ordenador. La idea, que en principio rechazaron los urban sketchers, tuvo éxito, se internacionalizó, se crearon grupos, y hoy es una práctica muy común entre dibujantes.

Y desde que pudimos salir, los Urban Sketchers Gran Canaria organizamos algunas salidas: lugares de la isla en los que nunca habíamos dibujado, y en condiciones en las que nunca habíamos dibujado. 15 eventos, entre virtuales y presenciales, conseguimos organizar:

Cuando yo usaba Flickr como portfolio, solía usarlo para ver las publicaciones de ese año y compararlas con las anteriores. Eso me permitía saber si había creado más o menos. En 2020, sin un portfolio oficial, es Instagram donde publico la mayoría de mis obras, y los “me gusta” el baremo con que mido su “valor” y la base de selección de las obras de los vídeos de cabecera.

Pero, sin contarlas, creo que en 2020, pese a disponer de más tiempo, han sido menos obras, pero también más variadas. He probado cosas distintas, desde encuadernar a collages. Ha habido más fotografías que dibujos o pinturas, algo de arte digital, algunos vídeos, mucho leído o visto en las pantallas.

Cierto que en 2020 se quedaron cosas en proyecto, como un libro mío, exponer, solo o en grupo, crear obras en torno a un motivo o en serie, probar el grabado o el modelado, pintar o dibujar más afuera, en la calle o en viajes, así que no puedo ni darme por satisfecho ni tampoco por vencido. Ahí siguen, y algunos serán realidad y otros seguirán siendo proyecto.

En estos tiempos agradezco sobre todo la salud y el tiempo de quienes conozco, y espero que todo vaya yendo poco a poco hacia eso que llaman “normalidad” y que sería básicamente vivir sin limitaciones, viajar, beber, abrazar, caminar, mirar, crear.

Mientras, de lo que se pueda y como se pueda, iré creando. Y espero compartirlo. De algún modo.

ÍsOlas – Aislados – una propuesta

“…Aún así tengo en mi cabeza una iniciativa que, estando relacionada con el dibujo virtual, puede que me permita variar y divertirme más. Lo comentaré en un próximo post.”

Así terminé mi último post, así que voy a dedicar este a plantear una propuesta que se me ha ocurrido:

Aislamiento -> islas -> ÍsOlas

Para los que vivimos en islas el aislamiento está siempre presente, ya sea por la distancia, la metereología, la lejanía de otra gente, la imposibilidad de romper esa barrera atravesando llanuras o países, si no es por mar, o por avión.

A veces, como sucedió con Gauguin, la isla supone un aislamiento voluntario, un distanciamiento de problemas o de lo que supone lo malo de la “civilización”. Quizás por eso, cuando me propuse el dibujo virtual con Google Maps mi primer pensamiento fue precisamente una isla lejana, Islandia.

Mi propuesta es pues:

  • DIBUJAR ISLAS
  • ESCOGER UN ARCHIPIÉLAGO O UN CONJUNTO DE ISLAS CERCANAS.
  • NO DIBUJAR LA MISMA ISLA NI EL MISMO LUGAR.
  • COMPARTIR LO DIBUJADO EN LA RED.

Como prueba, y también porque vivo aquí, yo comenzaría por el archipiélago Canario. Luego podrían ser las islas del caribe, el Pacífico, las de Oceanía, Japón, Filipinas, … dicen que hay 2149 islas en el mundo, y suponen un 6,3% de la superficie del planeta y un 10% de la población mundial. Si quieren una lista de ellas, en la Wikipedia pueden encontrar una:


Mientras, yo he empezado a practicar con Tahití, la isla que escogió Gauguin para aislarse:

USK Virtual – Dibujar por Internet

(Mi post 150 en este blog, Acuarelas y Apuntes”)

El 19 de marzo pasado, una semana ya en confinamiento por coronavirus, se me ocurrió una idea, que como se ve en la imagen, en su momento me pareció algo loca y que comuniqué a los miembros del grupo Urban Sketchers de Gran Canaria y al grupo vecino, Urban Sketchers de Lanzarote:

  • Dibujar sitios remotos a partir de imágenes de Google Maps, que en algunas de ellas, como las de 360º, nos permiten girar la mirada o pasear por la zona escogiendo el lugar que más nos guste dibujar.
  • Comencé este reto proponiendo dibujar Reykiavik, en Islandia, un lugar tan remoto para mí que dudo pueda visitar en persona, y tan distinto y lejos de este encierro que me interesaba dibujar.
  • Antes de empezar, “paseé virtualmente” por Reykiavik, buscando aquellos lugares que me parecieron más “dibujables”, copié los enlaces a las imágenes y los compartí con los grupos de Urban Sketchers, marcando una fecha, 20 de marzo y un horario de comienzo para estar de alguna manera “conectados”.
  • El resultado, si bien no es como dibujar en la calle, fue bastante positivo. En mi caso quizás la comodidad de mi casa hizo que dedicase a cada lugar más tiempo y más medios de lo que es habitual en nuestros encuentros.

Mis cinco dibujos de Reykiavik me dejaron razonablemente satisfecho. Sin embargo, como ya dije, dediqué a ellos más tiempo y detalles de los que suelo disponer habitualmente, por lo que estuvo entre una sesión de dibujo urbano y otra de acuarela o paisaje en casa.

Mis dibujos de Reykiavik (Islandia)

Fue más positivo para mí poder ver los resultados de otros dibujantes ante el mismo motivo.

Aquellos dibujos los etiquetamos y publicitamos con las etiquetas #USKathome y #USKencasa, como habían hecho otros grupos. Sin embargo pronto me di cuenta de que lo que hicimos no era propiamente “urban sketchers” y por lo tanto no debíamos etiquetarlo así ni compartirlo en nuestro grupo de Facebook, así que creé un grupo que llamé “USK Virtual“, y #USKVirtual es la etiqueta con la que hemos llamado este tipo de encuentros.

Desde entonces hemos dibujado en sitios diversos, como Haarlem en Países Bajos, donde vive Anne Rose Oosterbaan, una artista holandesa que conocí brevemente en nuestro último encuentro de USKGC en Arguineguín y que creó su propio grupo #USKVirtual en Facebook donde ha venido realizando múltiples quedadas virtuales desde entonces (19 hasta ahora y 3 en curso hoy, todo un récord de actividad):

Mis dibujos de Haarlem (Países Bajos)

Yo no he ido a todas, obviamente. Mis siguientes quedadas virtuales fueron en Sydney (Australia):

Mis dibujos de Sidney (Australia)

Mi última visita virtual hasta el momento ha sido a Lisboa (Portugal) a invitación de Patricia Assunçao, amiga y cofundadora de nuestro grupo Urban Sketchers Gran Canaria, por lo que, pese al cansancio de convocatorias tan seguidas, no pude rechazar:

Mis dibujos de Lisboa

En todo abril no he vuelto a hacer otra visita virtual, incluso a lugares como París, Granada o Barcelona en los que hay mucho que dibujar. He descubierto que dibujar lugares que ya “conozco” me produce algo de tristeza, quizás por la imposibilidad de poder estar allí ahora. Y en los que son similares a otros que conozco mi curiosidad no se dispara.

Por otro lado, los factores anteriores, unidos a que los dibujos me supongan tanto esfuerzo o detalle por estar en casa, por tener a mi alcance – o casi – cualquier tipo de material que necesite, el disponer de tiempo de sobra para hacerlos y que de alguna manera sea dibujar “de foto”, han hecho que pierda algo de interés en ello.

O quizás, para que negarlo, me cueste seguir el ritmo de otros y me guste, en esta circunstancia forzosa, cambiar de actividad con cierta frecuencia.

Aún así tengo en mi cabeza una iniciativa que, estando relacionada con el dibujo virtual, puede que me permita variar y divertirme más. Lo comentaré en un próximo post.

USKGC – Encuentros en Gran Canaria – 2020 (1)

USKGC es el grupo de Urban Sketchers o dibujantes urbanos de la isla de Gran Canaria al que pertenezco. Estos últimos años venimos organizando encuentros de dibujo en distintos puntos de la isla, como ya he reflejado otras veces en este blog.

USK Gran Canaria – Encuentros en Gran Canaria 2020 (1)

Este trimestre comenzamos en enero nuestros encuentros con una luminosa mañana de dibujo en el entorno del Faro de Maspalomas, al sur de Gran Canaria:

USKGC – Maspalomas, Gran Canaria, 19 de enero de 2020

Nuestra siguiente salida fue a comienzos de febrero, en Valsequillo, pueblo del interior donde dibujamos junto al ayuntamiento y al precioso barranco de San Miguel:

USKGC – Valsequillo, Gran Canaria, 1 de febrero de 2020

Al día siguiente, en Vegueta, el barrio histórico de Las Palmas de Gran Canaria, tuvimos un nuevo encuentro en el que dibujamos en el entorno de la Catedral y de la Casa de Colón:

USKGC – Las Palmas de Gran Canaria, 2 de febrero de 2020

Dos semanas después dibujamos en Firgas, otro pueblo del interior de Gran Canaria, donde dibujamos en el entorno cercano a su iglesia:
USKGC – Firgas, Gran Canaria, 16 de febrero de 2020

En marzo nos reunimos a dibujar en Arguineguín, de nuevo en el sur de Gran Canaria en el pueblo, su playa y el puerto:

USKGC – Arguineguín, Gran Canaria, 7 de marzo de 2020

Estos han sido nuestros encuentros hasta el momento en este complicado 2020. Confío en que los retomemos pronto. En estos días de confinamiento hemos intentado seguir con nuestros dibujos de otra manera. Lo contaré en próximos post.

Dibujar en Granada

Nota previa: tras el desastre de pérdida de fotos en Flickr procedo a reelaborar este blog. Y empiezo con este artículo sobre Granada, porque fue además el último lugar en que estuve este mes, antes de este confinamiento por coronavirus en el que actualmente nos encontramos.

Si para dibujar en Florencia debí esperar 40 años, dibujar en Granada lo hago siempre que voy. Y voy siempre que puedo. Mi madre y parte de mis hermanos están allí, y además, cualquier motivo es bueno para visitar Granada. 

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Granada es una ciudad tan dibujable como Florencia y, salvo la sobrecargada Alhambra y también sus numerosos bares, mucho más tranquila y con muchos rincones donde pararse a mirar y dibujar. Cuenta con colinas como las del Albaycín y la Alhambra desde las que divisar la ciudad y la Vega, que es como un mar interior aún lleno de verdor.

Desde que de adolescente me trasladé con mi familia allí a vivir y a estudiar, Granada ha sido uno de mis lugares preferidos para dibujar. Allí aprendí a dibujar en carboncillo en la Escuela de Artes y Oficios, preparándome para carreras como Arquitectura o Bellas Artes que entonces no había en Granada, sólo en Sevilla, Madrid… y que nunca llegué a cursar.

Ya dibujaba en la calle cuando no se sabía qué eran los Urban Sketchers y admiraba los cuadernos de viaje o bocetos y pinturas de Granada de artistas como Roberts, Fortuny o Sorolla. No conservo ya aquellos viejos dibujos de cuando pasear por la Alhambra y sus jardines (a mediados de los años 70) era una aventura romántica para un dibujante adolescente y aún era algo que se podía disfrutar casi en soledad y tranquilidad y sin seguir rutas establecidas.

Granada es para mí la ciudad del eterno retorno. Sí conservo aún dibujos de hace casi 25 años y resulta curioso para mí regresar a los mismos sitios, y apreciar los cambios, no sólo de la ciudad, de la época del año o de la gente, sino de uno mismo a la hora de mirar y dibujar, o si le dedicas más o menos tiempo. Esta Navidad regresé otra vez y con una pluma con tinta sepia dibujé la Alhambra, la Puerta del Vino,… los pongo al lado para apreciar las posibles diferencias:

Otro lugar donde me gusta pararme a dibujar en Granada, y más cercano a casa de mis padres, es el río Genil y cualquiera de sus puentes, y el Paseo de la Bomba con su ancha rambla, sus exagerados y señoriales chalets y su antigua biblioteca, donde devoré de joven los libros de Herman Hesse o de Mark Twain.

Fuente de las Titas 2013
Biblioteca Municipal
Biblioteca Municipal del Salón

Añado algunos dibujos y podría poner muchos más de Granada, pero no quiero alargar más este post. Si tienen tiempo y ganas pueden pasar por mi algo desordenada cuenta en Instagram @pvil, donde voy compartiendo mis dibujos, fotografías e historias según los momentos.

Alhambra. Torre de las Damas.
Granada. Ventana del Generalife con la Alhambra al fondo,
Generalife. La acequia.
Granada. Albaicín desde la Cuesta de los Chinos.
Granada. Río Darro.
Granada. Palacio de Alcázar Gentil.

Urban Sketchers Gran Canaria – Encuentro en la playa de las Canteras

El pasado martes 20 nos reunimos en la Playa de Las Canteras, junto al Auditorio Alfredo Kraus, diez dibujantes. No solemos reunirnos en este mes de agosto, pero la visita de tres dibujantes de fuera, Pedro, de Barcelona, José Manuel de Málaga y Yeray, de Madrid (que al final no pudo asistir) nos animaron a ello. Y el encuentro, como otros, fue especial e inolvidable.

El sitio para quedar fue ante el Auditorio, y mi idea era caminar desde allí hasta la estatua del Atlante, en el Rincón y volver, captando las vistas de la ciudad de Las Palmas desde el paseo. Un “sketchwalk”, como bien dijeron algunos, pues hay más o menos una media hora hasta el mirador del Atlante y otro tanto de vuelta.

Para dar tiempo y decidir si emprender la caminata, decidimos hacer nuestro primer dibujo junto al Auditorio. Cada uno buscó un lugar. Yo, que he dibujado muchas veces Las Canteras, subí donde está la pasarela del Auditorio, donde suelen sacarse fotografías los turistas. Desde allí veía a algunos de mis compañeros dibujantes junto al paseo y la concurrida playa de las Canteras:

Pero lo que yo quería dibujar desde allí era el perfil cambiante de la ciudad, eso que llaman “skyline”, y que en Las Palmas de Gran Canaria lo determina su vista desde la playa de las Canteras, con el perfil de la Isleta y los edificios altos que asoman tras los edificios aterrazados de primera línea de la playa.

El “Skyline” de Las Palmas ha estado además estos días teñido de color y movimiento, no sólo por las habituales nubes y eventuales pájaros, sino por el ruidoso y colorido vuelo de los hidroaviones que ayudaban a apagar el incendio forestal de Gran Canaria:

Reunidos de nuevo a los pies del Auditorio nos tomamos la foto que encabeza este artículo y fotografiamos también nuestros cuadernos:

Y decidimos caminar hasta el mirador del Atlante. A mí me gustan esos paseos, dan pie a la conversación, ampliándole la visión, y en este caso, nos alejaban de la ciudad y nos acercaban al acantilado del Rincón, que muestra la historia geológica de las islas y a las peñas bajo el Atlante, que nos muestran la fuerza del mar y aquella estatua me recuerda aquella época que llamamos “transición democrática”, donde un rey venía a inaugurar en 1986 una carretera y una estatua levantada allí por un escultor, Tony Gallardo, militante comunista que fue represaliado y tuvo que huir por unos años de su isla tiempo atrás.

Sentado allí dibujé la ciudad mucho más lejana, las rocas, el mirador, con Rafael dibujando, y dándole color aparecieron de nuevo los tres hidroaviones volando de nuevo hacia el incendio:

Reunidos después junto a la estatua (declarada Bien de Interés Cultural), la conversación giró en torno a lo que cada uno creía que representaba, de cómo y de qué materiales se hizo, qué sugiere y las intenciones del escultor, lo que daría para un más largo post.

El encuentro terminó con la caminata de vuelta hasta el Auditorio, la reunión alrededor de unas cervezas mostrando nuestras libretas y trabajos, y la tertulia sobre técnicas, métodos, materiales e intenciones de nuestros dibujos. Y con la despedida, quedamos para vernos en próximos encuentros.

Gran Canaria – Dibujos

Gran Canaria ha ardido estas últimas semanas de agosto. Tres incendios, el último el más voraz, han acabado con la vegetación y fauna de gran parte de la isla.

A comienzos de mes compartí un artículo en el que decía que la provincia de Las Palmas (que comprende las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote ) es la que menos árboles tiene por habitante. Apenas tocamos a 4 por habitante. No cabe duda de que ahora serán aún menos.

Aquí se dice que Gran Canaria es “un continente en miniatura”, por la variedad de sus paisajes, microclimas, vegetación y fauna. Ahora que veo arder también la Amazonia, de las dimensiones de un continente y pulmón de nuestro planeta, en condiciones y dimensiones que multiplican las de esta isla, pienso si lo ocurrido aquí no es más que un reflejo del mundo y de la época en que vivimos, y que su solución es cosa de todos.

Tras el incendio pensé: no tengo demasiados dibujos de las cumbres de Gran Canaria. 
Aún así, algunos muestran cómo algunos rincones que hoy arden y que costará ver igual. Confiando que sea posible recuperar lo quemado, comparto una selección de mis dibujos en el vídeo que encabeza este post y en esta galería:

De vuelta con el Cuaderno, revisitada siete años después

Ayer, 27 de mayo de 2019, decidí, siete años después, acudir al Curso de De Vuelta Con el Cuaderno, el undécimo que organiza La Escuela de Arte de Zaragoza, con Clara Marta Moreno a la cabeza.

Por si alguien no lo conoce, De Vuelta con el Cuaderno es un grupo, una asociación de personas en torno al Dibujo de Cuadernos que nació en torno a Clara Marta y a la Escuela de Arte de Zaragoza cuando esto del cuadernillo y los Urban Sketchers comenzaba a desarrollarse. Desde entonces, cada año han organizado unas jornadas para promover y compartir sus inquietudes en torno al dibujo. Sus actividades y los dibujos de sus asociados los pueden seguir en su blog, “De vuelta con el cuaderno”.

Me animé a inscribirme tras una conversación en grupo tras el último encuentro de Urban Sketchers Gran Canaria, recordando mi experiencia en 2012, y valorando que este año se celebra en Calatayud y se dedica a “Las Lecciones del Dibujo”.

Por ello hoy decidí actualizar mi entrada de 2012, que tras mi borrado de archivos de Flickr había perdido sus imágenes y sus vídeos.

Releerla me recuerda la locura que fue aquel curso para mí, donde conocí, aunque fuese por cortos instantes a destacados cuadernistas cuyos dibujos sigo disfrutando años después, y aunque en modo alguno pude seguir su ritmo frenético de dibujo, sí que aprendí mucho de aquella experiencia, e incluso me atreví unos años más tarde a reinterpretar imágenes de aquellos días, como a Luis Ruiz Padrón dibujando junto a otros asistentes a aquel curso:

También puedo así recordar ahora mis dibujos de aquellos intensos momentos de dibujo grupal:

La foto final del curso la vi a distancia, desde fuera, fotografiando al grupo sin estar en él:

Animación con las fotos finales de grupo de De Vuelta con el Cuaderno 2012

Por ello para mí no cabe duda que mis mejores momentos en Zaragoza fueron aquellos donde mi tensión del curso se liberó y pudimos cenar y hablar en grupo con Clara Marta, Gerard Michel (ay… mi pobre conocimiento de idiomas…) Patricia Torres, Úrsula Fernández, Luis Ruiz, Sagar, Rosa de Trías y tantos más.

Cena final en De Vuelta con el Cuaderno 2012

Porque al final lo que queda es lo que aprendes y las personas que conoces:

Foto final con Patrizia Torres, de USK Málaga

En fin, no sé lo que me deparará esta edición en Calatayud, pero observaré, conoceré y aprenderé sin duda.

Y copio aquí mi post original, que publiqué el 7 de julio de 2012, pocos días después de regresar de Zaragoza:

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Pues sí, ya estoy yo también aquí, “de vuelta con mi cuaderno”.

He estado en Zaragoza, en el “IV De vuelta con el cuaderno”, en el curso “Arquitectura en cuaderno.

dvcc2012“De vuelta con el cuaderno” es un curso, pero es algo más, es una iniciativa de Clara Marta, de Ana García de Pablo y de centenares de dibujantes de cuadernos, que comenzó hace cuatro años en Jaca, en un curso de verano de la Universidad de Zaragoza y que este año, con dificultades y sudores ha llegado a su cuarta edición.

Lo mejor para conocerlo es pasarse por su prolífico (2.577 entradas en cuatro años) y y colectivo (430 autores) blog “De vuelta por el cuaderno”. Allí explican su historia y cada dibujante expone lo suyo. No sé ahora si yo podré hacerme un hueco en semejante olimpo, y por eso redacto y comparto primero mis impresiones aquí.

Hace tiempo tenía interés en acudir a un curso práctico, activo, artístico y de alto nivel. Lo primero que hice fue apreciar de cerca los cuadernos de quien había visto a través de internet: sus líneas, sus colores y hasta poder hojear los cuadernos de Gerard Michel o Luis Ruiz, dibujantes que admiro, ya justifican para mí el asistir a un curso como este.

Pero decía que este era un curso práctico, activo y artístico y este lo ha sido. Lo primero que te dan es un cuaderno. Y al final se exponen. Un cuaderno de estilo japonés, de fuelle, hecho a mano, y que sinceramente fue lo que menos me gustó, aunque reconozco que es el mejor método para exponer de un sólo vistazo el trabajo de estos días. Es sin embargo un sistema que mantiene los errores, que sigue un orden de lectura, que condiciona mucho. Pasé dos días dibujando en mis hojas sueltas en mi moleskine artesanal, sin atreverme a hacer una sola línea en él. Incluso estuve tentado a regalarlo, viendo con qué rapidez agotaban las hojas de los suyos mis compañeros y compañeras de curso.

Ver reunidos casi un centenar de dibujantes de muy diferente formación, estilo y procedencia, ponerlos a dibujar y observar como resuelven los mismos temas, como observan, miden, colorean, presentan, es para mí todo un gozo, casi cercano a la irritación visual, de tanto mirar y comparar.

En algunos casos, como en las comidas, a la contaminación auditiva que padecemos en España en cualquier restaurante, se unía la enorme actividad gráfica en cada mesa, en cada cuaderno. No sólo durante el curso, sino fuera de su horario podías encontrar docenas de personas que con su pluma o pincel se paraban en cualquier momento a representar este o aquel rincón o detalle

 

Asistir además a conferencias o a clases prácticas o simplemente preguntar o ver a un compañero cómo llena su cuaderno es una suerte que sólo mi timidez o mi soberbia han impedido aprovechar mejor. Clases como las de Gerard Michel, traducido por Lapin (ese francés mío de bachillerato que no he llegado a desarrollar, otra tarea pendiente… París o Clermont Ferrand me esperan…) donde sólo ver el proceso era una gozada:

Uno, tras ver líneas claras, colores valientes, retratos rápidos, perspectivas arriesgadas y panorámicas inmensas se siente un aprendiz, un ignorante un niño de trazo tembloroso y esquivo, susceptible a cualquier crítica, sensible a mis carencias, a mi lentitud, a mi cansancio… y dibuja… lo que puede, que siempre le parece poco… y malo:

El último día tracé con mi pluma una línea continua atravesando todas las hojas de mi cuaderno japonés, para romper así su insultante blancura. Mi cuaderno era así un metro de papel surcado por una línea. Y dibujé así esa mañana algo en él. Después casi no me atreví a incluirme en la foto final. Desde lejos, saqué fotos y vídeos de mis orgullosos compañeros de curso, posando con sus hermosos cuadernos terminados:

Esa misma tarde,antes de la exposición final le pedí a mi reciente amiga Úrsula (no se pierdan ver su cuaderno y dibujos en Flickr) una barra de pegamento, y fui pegando los pocos dibujos que conseguí reunir, y me atreví, aunque, eso sí, con mi moral por los suelos, a colgar allí mi cuaderno:

El curso, aparte de mis dibujos, mejores o peores, y de lo aprendido, más o menos, tuvo una parte humana muy importante. Conocer, poner cara voz y manos a quienes no conocía más que por sus dibujos tiene un valor extraordinario. Se trata de un grupo de personas que se han estado viendo en distintos encuentros estos años, que se conocen, se influyen, se admiran y también, porque somos humanos, lo contrario a veces, y eso es de un valor extraordinario. Viajar, convivir, comer, hablar y hasta ver la Eurocopa juntos, o separados, tiene un valor añadido. Hasta la última cena en Zaragoza, las últimas copas, la charla en mi pésimo francés con Gerard Michel, … Clara, Luis, Lorenzo, José María, Ana, Marga, Úrsula, Javier, Jose, Rosa, Anais, Marisa, Rincón, Patrizia, Fernando, Inma, Celia, Aurora, Cristina, Edurne… me olvidaré de más… son muchos, muchas, casi un centenar, no a todos los conocí, ni pude hablar, los dibujantes somos así, callados y tímidos… pero todo, hasta la caminata final hasta el hotel, todo eso forma parte de ese cuaderno inexistente que empezaré a dibujar en cuanto me recupere.

Porque, entre asombrado, emocionado, agotado, y bañado en humildad he regresado a Las Palmas de Gran Canaria, donde por ahora tan pocos dibujantes urbanos encuentro. La semana que viene he convocado un encuentro. Estarán cerca de Las Palmas algunos que conocí en Zaragoza, como Javier o Gemma, y puede que coincida con ellos, quizás no, quizás estemos dibujando en esquinas opuestas del mundo o del tiempo, pero, aún así, yo seguiré dibujando, a mi ritmo, a mi estilo, a mi tamaño, casi miniaturas…